Eduard Soler

Vocal de Farmamundi

| 2010-10-01T16:33:00+02:00 h |

a.c.

Madrid

Invitados por la Coordinadora Nacional de ONG, la organización nacional Farmamundi tuvo la ocasión de participar en la Cumbre del Milenio, celebrada el 20 de septiembre en Nueva York, y en la que los líderes mundiales revisaron los progresos logrados o pendientes de conseguir, en la consecución de los denominados Objetivos del Milenio (ver EG núm. 489). Tras su regreso a España, Eduard Soler, vocal de Farmamundi y representante de esta ONG en la cumbre, analiza el desarrollo de esta cita, en la que no se solucionó al deficitario acceso a fármacos esenciales por parte de los países subdesarrollados.

Pregunta. ¿Qué supone para Farmamundi haber participado en una cita tan importante?

Respuesta. Una plena satisfacción, ya que era la primera vez que acudíamos y no nos hemos limitado a ser meros espectadores. Nos hemos reunido con importantes grupos del mundo de la colaboración e incluso con nuestra secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez.

P. ¿Qué temas trataron en esa reunión con la delegación española?

R. Analizamos el desarrollo de la cumbre y la labor que realiza el Gobierno español en este campo. Les mostramos nuestra satisfacción por el hecho de que el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, apoyase durante su intervención la implantación de las llamadas ‘tasas internacionales’, por las cuales determinadas operaciones financieras llevan aparejado un tributo que se destinaría a los Objetivos de Milenio.

P. ¿Hubo tiempo de presentarles vuestros proyectos?

R. Nuestra participación en esta cumbre, en colaboración con la Red Acción por la Salud Global, se centró en hacer un llamamiento a la consecución de dos objetivos: reducir la mortalidad infantil en dos tercios y mejorar la salud materna. En este último punto, los progresos han sido mínimos y les hemos pedido un nuevo esfuerzo.

P. Durante la cumbre no hubo mensajes muy optimistas respecto a lograr los Objetivos del Milenio, ¿verdad?

R. Ha sido frustrante. Estamos a cinco años de finalizar el plazo para llegar a esos objetivos y en algunos casos no sólo seguimos sin avanzar sino que hemos retrocedido. La declaración final de la cumbre sigue sin aludir a compromisos concretos en el campo de la salud, sin decir cuándo se va a llegar a determinadas cuantías de inversiones, qué programas concretos se van a poner en marcha…

P: ¿Se presenta la crisis como un enemigo más en alcanzar los Objetivos del Milenio?

R. Hay que recordar que los Objetivos del Milenio son compromisos de los estados, pero no obligaciones. Por este motivo, con la crisis, teníamos unas negativas expectativas respecto a que muchos países se fuesen a apartar de ellos. Sin embargo, el compromiso parece que se mantiene, aunque luego la realidad dice que no avanzamos.

P. De ese estancamiento, ¿destaca el acceso a medicamentos esenciales, en el que no se registran adelantos desde 2007?

R. Efectivamente. Pero en este tema hay que decir que este reto no sólo depende de que los países ricos sean capaces de hacer aportaciones económicas o donaciones, sino que también depende de las propias estructuras del sector farmacéutico a nivel global. En concreto, del mercado de la innovación.

P. ¿Y de la intransigencia de las regulaciones?

R: Exacto. Las reglas del mercado farmacéutico ponen muchas barreras y bloqueos en el mejor acceso de los países, no sólo a medicamentos esenciales sino también los innovadores.

P. ¿Cuál de ellas puede ser la más dañina?

R. En Farmamundi apostamos por abrir posibilidades en el campo de las patentes y que en los países pobres puedan aplicarse exenciones excepcionales. O que se respete la patente pero que esos fármacos tengan un precio más asequible para estas poblaciones. O que se potencie el acceso a genéricos.

P. Según un informe presentado en la cumbre, el precio de los genéricos es todavía elevado en países pobres, ¿no?

R. Es un problema histórico. La población de países subdesarrollados sabe que deben esperar a que pasen 20 años hasta que puedan contar con el genérico del fármaco innovador y tener así disponibilidad económica para acceder al tratamiento. El problema viene cuando se cumple esa fecha y el genérico que se comercializa tiene un precio prohibitivo. Para solucionarlo hay que volver a mirar a las políticas de mercado, es un error que los países subdesarrollados tengan que esperar tanto tiempo para contar con un medicamento que pueda salvar vidas.

P. Miremos al futuro. En 2015 finaliza el plazo para cumplir con los Objetivos de Milenio. ¿Hay tiempo de revertir el retraso?

R. Nuestro trabajo es seguir reclamando esfuerzos, pero en cinco años no hay tiempo material para recuperar el trabajo pendiente de los diez años anteriores.