c. r. Madrid | viernes, 07 de marzo de 2014 h |

Los 500 millones de ciudadanos que viven en Europa son algo más que un número. Son un potencial motor de crecimiento, pero su éxito depende en primera instancia de una garantía de salud que se ha visto seriamente mermada en los últimos cinco años, como consecuencia de la crisis, primero, y de las medidas de austeridad, después. Así lo pone de manifiesto la Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA) que, coincidiendo con la revisión de la Estrategia Europa 2020 por parte de la Comisión Europea, ha publicado un manifiesto de cara a las elecciones europeas de mayo. En él, se urge a los eurodiputados candidatos a incluir en la toma de decisiones una dimensión sanitaria específica.

El relazamiento del debate comunitario sobre las prioridades de la Unión Europea para el periodo 2015-2020 adolece, según la secretaria general de la EPHA, Monika Kosinska, de una apuesta decidida por los objetivos sanitarios y sociales, que a su juicio deben todavía situarse “en pie de igualdad” con los económicos. La alianza considera necesario “volver a conectar” la toma de decisiones con las preocupaciones de los europeos. Ello implica que las autoridades comunitarias dejen en segundo lugar los temas que importan a los mercados para centrarse en los que les importan a los ciudadanos, el más identificado de los cuales es la salud en todas sus vertientes.

El manifiesto

La legislatura 2014-2019 presenta, a juicio de la EPHA, la oportunidad para que el Europarlamento reafirme su compromiso con la salud, apostando por esta prioridad en su agenda política y reforzando su papel en la Estrategia 2020. El manifiesto identifica las necesidades sanitarias en torno a cuatro grandes puntos, cada uno de los cuales va acompañado (ver tabla) de acciones concretas que los eurodiputados pueden adoptar para conseguirlos.

El primero pasa por reorientar el Plan de Negocios de Europa. EPHA pide a los candidatos que se comprometan a garantizar que la Estrategia 2020 prioriza la salud como parte de un paquete social más amplio. Hacer “más de lo mismo” no sirve para conseguir los objetivos. “Para alcanzar la meta de un crecimiento sostenible e incluyente inteligente y cumplir objetivos como sacar a 20 millones de europeos de la pobreza, emplear al 75 por ciento de la población activa y llevar las tasas de abandono escolar por debajo del 10 por ciento tenemos que asegurarnos que estamos utilizando herramientas que permitan alcanzar estos objetivos y metas y no los socaven”, señala el documento.

En segundo lugar, EPHA pide un cambio en el diseño y la gobernanza de la economía europea. “La salud —señala el documento— no es solo un subproducto del desarrollo económico, sino que es uno de sus componentes clave” y contribuye, por ejemplo, a mejorar la productividad, la inversión en la promoción de la salud, la prevención de enfermedades y a que los servicios sanitarios de alta calidad actúen como motor de desarrollo sostenible”.

La alianza insta también a apostar por una economía “inclusiva” que ofrezca una mejor salud, un compromiso que en su vertiente sanitaria implica garantizar un acceso universal a los servicios. Por último, EPHA apuesta por reforzar el “interés público” en torno a la política sanitaria. Por ello, solicita a los candidatos que prioricen la salud y los resultados sociales “en lugar de sacrificarlos en la búsqueda de intereses económicos”.