Mercedes Cuadra

Presidenta de Plafarma

| 2011-09-09T16:13:00+02:00 h |

j. n

Madrid

La Plataforma para la Libre Apertura de Farmacias (Plafarma) ha sido una de las organizaciones que más han reclamado la liberalización del sector de oficina de farmacia o, al menos, para que el ‘modelo navarro’ se trasladase al resto de España. Su presidenta, Mercedes Cuadra, analiza lo que, en su opinión, significa este modelo.

Pregunta. ¿Qué balance hace del ‘modelo navarro’?

Respuesta. Positivo, ya que muchos farmacéuticos han podido acceder a la propiedad de una farmacia sin necesidad de pasar por un concurso de adjudicación. En el resto de España el gran ‘mérito’ para poder acceder a la titularidad es ser millonario o heredarla, ya que son pocas las que salen a concurso, que no se convocan con la periodicidad dictada por ley y en los que los baremos que los rigen, debido a su arbitrariedad, son sistemáticamente llevados a los tribunales y anulados. En este sentido, el ‘modelo navarro’ ha sido muy positivo, porque ha acabado con la judicialización sistemática asociada a la apertura de boticas.

P. ¿Y la calidad asistencial?

R. Ha mejorado notablemente. Se ha repartido el mercado, los clientes cuentan con más establecimientos donde elegir y se han creado muchos puestos de trabajo. La capacidad de elegir genera competencia, trabajo y riqueza. Es el modelo que mejor garantiza la atención farmacéutica en pequeños núcleos rurales. En Navarra no existen multinacionales, la competencia es entre iguales.

P. Pero deriva en una farmacia menos rentable que en el resto de España, ¿no?

R. La particular planificación farmacéutica navarra no ha mermado el interés por invertir por parte de profesionales de toda España. Una farmacia empobrecida solamente puede ser argumento de quien está acostumbrado a unos privilegios sin apenas competencia. Al disminuir la ratio es lo normal que disminuya la rentabilidad en general, pero, a pesar de la crisis, todavía no se han producido cierres en ninguno de los modelos por motivos económicos. No deben valorarse solamente los aspectos económicos y no los servicios nuevos a crear.

P. ¿No es un problema?

R. El problema es que muchos farmacéuticos están acostumbrados a que una farmacia tiene que tener grandes beneficios, pero es una empresa y como tal ha de tener unos riesgos empresariales. Nadie te obliga a abrir una farmacia si crees que no va a ser rentable o no va a tener altos beneficios porque tendrás competencia. Existen otras profesiones sanitarias liberalizadas, y no todas tienen los mismos beneficios. Será el mejor profesional el que más clientes tenga.

P. ¿Cuál sería el efecto de implantar el ‘modelo navarro’ en toda España?

R. El primero sería hacer justicia social, porque la actual planificación crea injusticia y corrupción. Acabaríamos con la discriminación por motivos económicos. A partir de ahí se crearía más competencia y más atención farmacéutica, sobre todo en núcleos donde hasta ahora el modelo no permite abrir farmacias. Se generarían, como mínimo, 40.000 puestos de trabajo directos, además de indirectos derivados de la apertura de las farmacias, compra y alquiler de locales, empresas auxiliares…

P. El aumento en la competencia que señala, ¿ha derivado en el aumento de prestaciones?

R. Aumentó la competencia, no ha quedado más remedio, pero las prestaciones no han disminuido. Dependen de la iniciativa de cada farmacéutico para dar mejor servicio. Es necesario rentabilizar más el servicio, por la disminución de habitantes. Las farmacias ofrecen una serie de servicios para captarlos, pero no existen multinacionales.