| viernes, 15 de julio de 2011 h |

Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3

Uno de los recuerdos olfativos que con más frecuencia asociamos la infancia es el del vinagre, con el que nuestras madres nos lavaban la cabeza para combatir los piojos, que solían aparecer en verano y en inicio del periodo escolar. Estos pequeños insectos suponían una lacra para quienes los sufrían, que eran mirados con suspicacia, por esa falsa asociación entre suciedad y parásitos. Hoy sabemos que los piojos no tienen nada que ver con la higiene y que se pueden prevenir y tratar de manera eficaz sin irritaciones ni olores desagradables.

La mejor arma para combatirlos es la información. Por ello, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) ha puesto en marcha, en colaboración con Filvit, el Centro de Información de Pediculosis, una iniciativa de divulgación que pretende dar cabida a todo tipo de inquietudes, consejos y noticias sobre los piojos: www.infopiojos.com. En la web participan pediatras, dermatólogos, farmacéuticos, educadores y padres preocupados por la salud de sus hijos, que intercambian consejos. Desde el Centro de Información de la Pediculosis se colaborará con farmacias y centros escolares para proporcionarles información actualizada sobre los piojos y resolver sus dudas. También se facilitará material educativo para los profesores.

Del mismo modo, pediatras y dermatólogos recomiendan desconfiar de los remedios caseros y acudir a una farmacia para buscar una solución al menor síntoma o para protegerse con algún repelente si ha habido casos de pediculosis en el entorno familiar o escolar. Como señala el doctor José Luis Bonal, presidente de Sepeap, “los remedios caseros estaban bien para nuestras abuelas, pero hoy disponemos en las farmacias de preparados que no sólo son eficaces sino que también tienen un olor agradable para los niños, por lo que son bien tolerados por éstos”.

Los piojos parasitan sólo en el cabello humano, y su parasitación se conoce bajo el nombre de pediculosis. Son unos insectos grisáceos, de dos ó tres milímetros de largo y carentes de alas. Y es que, a diferencia de lo que mucha gente cree, los piojos ni vuelan ni saltan. El contagio se produce por contacto directo, bien con una persona infestada o por compartir utensilios de uso para la cabeza. También merece la pena aclarar que los animales de compañía no transmiten piojos, puesto que sólo pueden vivir en el cuero cabelludo de los seres humanos.

Se pretenden desmitificar falsas creencias como la de que los piojos habitan en pelos sucios o que los mayores no pueden padecerlos, si bien, es cierto que los niños de tres a diez años son los más susceptibles de infestación, debido a sus hábitos de juego y conducta.