Redacción Luxemburgo | viernes, 13 de septiembre de 2013 h |

Tras ver como el anteproyecto de Ley de Servicios y Colegios Profesionales, elaborada por el Ministerio de Economía y salida el pasado 2 de agosto del Consejo de Ministros, dejaba prácticamente intacto el actual modelo farmacéutico español, basado en el binomio la propiedad-titularidad, el pasado 5 de septiembre este volvió a recibir una buena noticia proveniente del Tribunal de Luxemburgo. Así, nuevamente, este tribunal reiteró, a través de las conclusiones del abogado general de Nils Wahl sobre el caso de tres parafarmacias italianas pretendían de vender medicamentos de prescripción, que por razones de interés general un Estado miembro puede restringir la libertad de establecimiento que recoge el artículo 49 del Tratado de la UE.

De este modo, al igual que ocurrió anteriormente en otros asuntos como la ‘cuestión prejudicial asturiana’, el ‘caso italiano’ y el ‘caso alemán’, desde el Tribunal de Luxemburgo se ha vuelto a dar respaldo a un Estado miembro a la hora de que estos puedan establecer sus propios modelos farmacéuticos para tratar de salvaguardar de la mejor forma la salud de sus ciudadanos.

Y es que, las conclusiones las conclusiones del abogado general en este caso, que rechazan la pretensión de las tres parafarmacias italianas de vender medicamentos de prescripción, reitera que es conveniente y adecuado el objetivo del legislador de garantizar que los servicios farmacéuticos sean seguros. Al mismo tiempo, considera que, al igual que se argumentó en la ‘cuestión prejudicial asturiana’, el “establecer zonas adscritas a los farmacéuticos para evitar la desaparición de farmacias locales que podría afectar negativamente a la distribución equilibrada de las farmacias en todo el territorio nacional”.

Legislación italiana

Cabe destacar que en Italia la dispensación exclusiva de medicamentos en las farmacias se fijó a través de la Ley 468/1913, que además estableció un mapa territorial destinado a garantizar la distribución equitativa de las farmacias en todo el territorio nacional. Sin embargo, desde la aprobación en 2006 del denominado ‘Decreto Bersani’ se permitió en este país la apertura de nuevos establecimientos comerciales distintos de las farmacias en los que se pueden vender medicamentos de venta libre, un listado que se amplió en 2011 al añadirse nuevas categorías de medicamentos que pueden venderse en las parafarmacias, aunque siempre no sujetos a receta médica.

En agosto de 2011, tres farmacéuticas italianas que son propietarias de tiendas de parafarmacia (Venturini, Gramegna y Muzzio), plantearon un recurso al Tribunale Amministrativo Regionale (TAR) della Lombardia para poder dispensar medicamentos sujetos a receta médica que no son sufragados por el Servicio Nacional de Sanidad sino por el paciente. Una petición que la autoridad sanitaria local denegó al alegar que eso solamente podía efectuarse en farmacias, por lo que las recurrentes impugnaron las decisiones controvertidas ante el TAR de Lombardía, alegando que la normativa italiana en la que se basaban es incompatible con el Derecho de la Unión.

De este modo, como ocurrió también con la ‘cuestión prejudicial asturiana’, el órgano jurisdiccional italiano siguió los pasos que dio el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, decidió suspender el procedimiento y plantear la cuestión al Tribunal de Luxemburgo.