alberto cornejo Madrid | martes, 11 de febrero de 2014 h |

Ahora que se trabaja en el desarrollo de nuevos servicios profesionales en las boticas nacionales, el seguimiento farmacoterapéutico (SFT) es una de las principales apuestas de la profesión. El positivo impacto, tanto para el sistema sanitario como para el paciente, que la farmacia asocia a este servicio ya está respaldado por datos. En concreto, los del programa ConSIGUE, que ha evaluado los beneficios de prestar SFT a pacientes mayores crónicos y polimedicados desde las boticas. Y los mismos son irrefutables: la intervención del farmacéutico comunitario reduce en un 56 por ciento los problemas de salud no controlados en este colectivo y en 49 por ciento sus visitas a Urgencias.

“El SFT es quizá el servicio más complejo y que exige mayor compromiso del farmacéutico, pero también el que mejores resultados en salud ofrece”, corroboró Fernando Martínez, miembro del grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada y uno de los coordinadores de este estudio, durante la presentación de sus resultados que ha tenido lugar este 11 de febrero en Madrid. Las expectativas que tiene depositadas la profesión farmacéutica en este servicio queda latente en la implicación de todo el sector en ConSIGUE. Y es que, liderados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, se han embarcado en este proyecto otras múltiples entidades como la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), la Fundación Pharmaceutical Care, la Universidad Tecnológica de Sidney (además de universidades nacionales, como la de Granada), colegios farmacéuticos provinciales y compañías farmacéuticas (como Cinfa, su patrocinadora). Sobre el terreno, la investigación se ha desarrollado durante seis meses en 178 farmacias de Granada, Guipúzcoa, Las Palmas y Tenerife (con la participación de 250 profesionales) que han realizado y evaluado el SFT a 1.403 pacientes mayores crónicos (con una edad media de 75 años y un consumo medio de siete medicamentos).

Además del impacto clínico, y el consecuente ahorro económico que implica para el SNS, el SFT también mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes que reciben el servicio. Los análisis farmacoeconómicos realizados corroboran que el servicio es “altamente coste-efectivo”. En concreto, ninguno de los ‘escenarios’ que se analizaron (en los que se contabilizaban costes asociados a la medicación, tiempo de intervención del farmacéutico, visitas a urgencias, otros gastos asociados al servicio, etc.) reflejaba un ratio coste-efectividad incremental (RCEI) superior a 9.365 euros, mientras que los estándares internacionales estiman que todo aquel servicio que permita ‘ganar’ un año de calidad de vida invirtiendo menos de 30.000 euros para ello debe considerarse “coste efectivo”.

Como guinda al pastel, el SFT también obtiene beneficios para el farmacéutico, más allá de otorgarle un mayor protagonismo asistencial. Según ha destacado Miguel Ángel Gastelurrutia, vicepresidente del COF de Guipúzcoa, a tenor de una encuesta de satisfacción realizada en el marco de este estudio “los pacientes descubren un nuevo profesional cuando se les ofrece el servicio de SFT”. Charlie Benrimoj, profesor de la Universidad Tecnológica de Sidney y referencia internacional en atención farmacéutica, ha añadido que “antes de beneficiarse del SFT, los pacientes ven en el boticario una persona de confianza, mientras que después de recibir este servicio también le consideran un profesional sanitario, además de mantener confianza”. En definitiva, el farmacéutico gana imagen cara a la sociedad por prestar un servicio que, según este estudio, solo le ocupa 442 minutos año/paciente.

Tras la presentación de los resultados de esta fase experimental del programa ConSIGUE, Ana Aliaga anunció una nueva fase consistente en implantar y afianzar este proyecto en toda España. De forma inmediata, un total de diez nuevos colegios farmacéuticos se sumarán a esta fase de implantación que se espera concluya a lo largo de 2015.