| viernes, 03 de enero de 2014 h |

Llevamos tres años repletos de sobresaltos en el sector en forma de reales decretos-ley de control del gasto en medicamentos. Unos cambios legales y normas que han cumplido a la perfección con su cometido, eso sí, a un precio muy elevado para el sector. El gasto en medicamentos a través de receta se sitúa a estas alturas en la misma cuantía que hace una década, a pesar de que el uso de medicamentos es muy superior.

Por ese motivo, creemos que ya es suficiente. En 2014 ya no se puede apretar más a este sector sin tener consecuencias irreversibles en términos de inversión extranjera, empleo y sanidad. Después de perder más del 30 por ciento de su facturación en tan solo 31 meses, desde mayo de 2010, no se pueden exigir nuevos esfuerzos a la comunidad del medicamento. Como señala el director general de Farmaindistria, Humberto Arnés, en una entrevista con EG, “el gasto farmacéutico ya no es un problema para la sostenibildad”.

A primera vista, parece que las autoridades parecen conscientes de esta realidad. Y tanto desde la administración central como desde las autonomías se envían señales de tranquilidad. A pesar de ello, está claro que nada volverá a ser como antes. No será posible regresar a los valores de facturación como los existentes en mayo de 2010, al menos durante mucho tiempo, ni las facilidades en el acceso y a la financiación y precio de medicamentos serán como antaño. Pero sí que se debe garantizar unos mínimos de previsibilidad para el sector que garantice su viabilidad futura. El sector debe mirar hacia el futuro sin la espada de Damocles que supone el riesgo constante de cambio de las reglas del juego.

Para empezar a pensar en que esto será así, es una buena noticia que, por primera vez en mucho tiempo, los presupuestos de Farmacia de las comunidades autónomas entran en una pendiente plana en vez de hundirse aún más que el año anterior. Si hay presupuesto, la necesidad de ajustes será menor, aunque eso no garantice la liquidez y, por tanto, el cobro.

En cualquier caso, desde EG confiamos en que 2014 sea el año del inicio de la recuperación del sector y que, con las miradas puestas en la incuestionable sostenibilidad del sistema, sea posible dar aire a todos los agentes. Además de su aportación al tejido productivo y la salud de la sociedad, la responsabilidad ante las adversidades que ha demostrado, es un valor a tener en cuenta por las autoridades.