FRANCISCO ROSA Madrid | viernes, 28 de febrero de 2014 h |

Las autoridades comunitarias están plenamente convencidas de la importancia de reindustrializar Europa para volver a ser competitivos a nivel mundial. Muestra de ello son las palabras del vicepresidente de la Comisión Europea (CE), Antonio Tajani, que llamaba antes de finalizar el año a apostar por los sectores industriales para salir de la crisis. La necesidad de realizar esa apuesta ha sido confirmada por el último informe de la propia comisión, que indica un retroceso de las actividades industriales en la última década, las cuales han pasado de generar el 18 por ciento de la riqueza europea en 2000 al 15 por ciento en 2012. Un retroceso que, por cierto, se ha visto agravado por la crisis.

Esa sería la descripción del panorama general, aunque existen excepciones. Por un lado, están los países como Polonia, Rumanía y Eslovaquia, que han visto aumentada la actividad productiva en su territorio, gracias, principalmente, a unos costes laborales que se sitúan por debajo de la media de la Unión Europea (UE). Por otro lado, existen diferencias significativas en el comportamiento que han experimentado las distintas ramas de la industria. A este respecto, el informe demuestra que las compañías que producen bienes perecederos y que hacen uso para ello de tecnología avanzada han sido menos permeables al impacto de la crisis.

Un ejemplo claro es el del sector farmacéutico, que según la información facilitada por la CE fue la actividad industrial con mayor capacidad de recuperación en la UE entre 2008 y marzo de 2013, por delante de sectores como el metal y la minería. A pesar ello, los buenos datos en este ámbito no han tenido una repercusión directa en el empleo, que se ha mantenido estable.

Asimismo, y al margen del análisis más coyuntural, la farmacéutica aparece como la única actividad industrial que incrementó su peso en el Valor Añadido Bruto (VAB) de la Unión Europea desde el año 2000, “gracias al envejecimiento de la población y la financiación pública de los medicamentos”, señala la CE en su informe. En parte, esto también ha sido posible gracias a los buenos índices de productividad que han mantenido los fabricantes de medicamentos en la última década. Los laboratorios han incrementado un 4 por ciento de media su productividad anual entre 2001 y 2012, superando los índices registrados por sectores como el de la automoción y la electrónica.

En este sentido, cabe destacar que la industria farmacéutica fue el tercer sector con mayor productividad por empleado, variable en la que experimentó un crecimiento anual medio cercano al 6 por ciento durante el citado periodo; y el primero en productividad por horas de trabajo, con un aumento medio por año que rondó el 4 por ciento. Igualmente, los productores de medicamentos salieron bien parados del análisis de los sectores más intensivos en la realización de I+D. En este apartado aparecen en la segunda posición de la tabla, pese a que su peso en el gasto total sigue siendo residual.

Eso no le impide liderar el ranking de los sectores más innovadores, en lo que se refiere al ratio de empresas innovadoras y al lanzamiento de nuevos productos al mercado. En este sentido, cabe destacar que, según el informe de la CE, más del 70 por ciento de las empresas farmacéuticas eran innovadoras, con una tasa de éxito del 35 por ciento, en el año 2010.

Principales socios comerciales

Junto a todos los datos mencionados, el informe de la CE hace un repaso de las relaciones comerciales de los productores europeos de bienes con el resto de países, aunque los últimos datos disponibles son de 2010. Así, en lo que respecta a la compra-venta de medicamentos, la UE sigue comprando a Estados Unidos más de lo que le vende. En total, el 43 por ciento de los fármacos importados proceden del país norteamericano. En cambio, solo el 32 por ciento de las exportaciones europeas de fármacos tuvieron este país como destino. A Estados Unidos le sigue el grupo de países conocido como BRIC, que en conjunto recibe el 14,3 por ciento de las ventas de medicamentos en el exterior.

Todos estos datos favorables no hacen más que constatar el valor estratégico que tiene la industria farmacéutica para la recuperación de la economía europea. La CE ha reconocido que “Europa necesita preservar un sector farmacéutico fuerte como condición básica para garantizarse una posición competitiva en la economía basada en el conocimiento”.

Unido a esto, están los datos del último informe de competitividad de la propia comisión, que además de llamar a una necesaria reindustrialización de la UE identifica al sector del medicamento, junto con el aeroespacial, como uno de los pocos en los que la UE ha tomado cierta ventaja sobre Estados Unidos.