Carlos Arganda Madrid | viernes, 24 de enero de 2014 h |

Hasta 1999 las autorizaciones de nuevos medicamentos se publicaban en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Una publicación con una completa descripción de las principales características de los mismos, como el nombre comercial, composición, laboratorio comercializador, condiciones de dispensación, código nacional e incluso precio. Todo ello, con carácter trimestral, a través de una resolución del director general de Farmacia.

Por el contrario, hoy en día, cuando estamos en la era de la información y cuando compartir cualquier dato es más sencillo que nunca, nos encontramos con que es labor casi imposible obtener información oficial de los nuevos medicamentos que son aprobados por el Ministerio de Sanidad y que pasan, de este modo, a estar a disposición de los pacientes. Desde junio de 2012 el apartado de la web del Ministerio de Sanidad dedicado exponer los Acuerdos de fijación de precios de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), está sin actualizar. Y no parece que vaya a cambiar.

Es cierto, tal y como han expuesto agentes del sector, que la información disponible en esa página web sufría modificaciones al estar basada en las propuestas de resolución, que aún podían ser recurridas por los interesados pero, en general, era una información fiable, especialmente para conocer la puesta en el mercado de nuevos medicamentos. Hoy en día, según se han quejado a EG algunas compañías, la única manera de conocer si un medicamento nuevo ha sido autorizado es recurrir a bases de datos diferentes a las de la administración. Y aún así, no siempre es seguro que la información se actualice con la celeridad necesaria.

De este modo, y “en aras a la transparencia y la publicidad, sería bueno que se volvieran a publicar estos datos”, explican desde una multinacional. No obstante, señalan que podría haber cuestiones de orden práctico que hubieran obligado a cambiar la metodología anterior. Por ejemplo la existencia de los nuevos precios notificados y los precios financiados, que en el caso de estos últimos, la industria ha señalado en numerosas ocasiones su interés en que sean confidenciales.

Pero esos motivos no justifican que con una cierta periodicidad el ministerio no pueda publicar de modo oficial los medicamentos que va aprobando, apuntan. De este modo, se incrementaría la transparencia y la publicidad de los actos de la administración y gracias a ello se tendría la seguridad de que se comporta “como debe ser”, explican desde otra compañía. Y es que todos los laboratorios están interesados en conocer qué hace su competencia, pero ahora es mucho más difícil que antes.

EG no ha sido capaz de encontrar una sola compañía conforme con la situación actual, a pesar de que hace tiempo, desde el ministerio se aseguró a este periódico que la falta de publicación de los acuerdos de la CIPM había sido solicitada por la industria. Preguntado de nuevo, el ministerio no ha dado razones a EG.

Las compañías que están viendo revisados los precios de sus medicamentos al año de haber sido fijados se están llevando una desagradable sorpresa. La revisión, en función del precio más bajo europeo, no tiene en cuenta que luego se aplicará un descuento del 7,5 por ciento (o del 4 ó 15 por ciento para huérfanos y medicamentos de más de diez años respectivamente). De este modo, el nuevo precio real se convierte en el más bajo de Europa, menos el 7,5 por ciento.

Esta situación es nueva de los últimos meses y no fue comunicada con anterioridad a las compañías. Hasta ahora, en las revisiones se tenía en cuenta el descuento, y la bajada de precio tenía lugar solo si el nuevo precio más bajo europeo fuera inferior al precio anterior menos los descuentos. Por ello, la industria se queja, una vez más, de la falta de transparencia y publicidad acerca del funcionamiento de la CIPM, lo que genera inseguridades jurídicas. Algo similar se vivió hace unos años con los medicamentos genéricos, cuyo descuento sobre el original pasó del 30 al 40 por ciento. Nadie lo anunció.