El programa sanitario de Pérez Rubalcaba incluye la creación de un NICE español

Prescripción eficiente y financiación selectiva son ejes de las propuestas socialistas

| 2011-10-14T16:18:00+02:00 h |

c. r.

Madrid

Se llamaría Instituto de Calidad y Excelencia y Clínica y es la propuesta de Alfredo Pérez Rubalcaba para asegurar después del 20-N, y de la misma manera que ya lo hace el NICE británico, el análisis y la idoneidad de la adquisición de equipos y tecnologías asistenciales. Ayudar a las comunidades autónomas para que puedan hacer frente al pago de la deuda que tienen con sus proveedores y lograr el equilibrio presupuestario para garantizar la suficiencia financiera de la sanidad pública a corto y medio plazo (ver EG núm. 536) son dos de las tres patas que conforman el programa sanitario socialista para las elecciones generales. La tercera pasa por controlar los costes estructurales crecientes y garantizar la sostenibilidad a largo plazo del SNS.

Según el PSOE, en las próximas décadas el sistema sanitario español tenderá a consumir más recursos a medida que aumente la esperanza de vida y las enfermedades se vuelven crónicas. Además, vaticina un crecimiento del gasto sanitario, por la mayor sofisticación de los medios técnicos para la diagnosis y el tratamiento, y de la factura farmacéutica, en particular, debido a la extensión de nuevas terapias, como las genéticas, y otras adaptadas a cada paciente, pero más costosas.

Ante esta situación, el compromiso del Partido Socialista es tomar ahora las medidas necesarias para mitigar esta tendencia natural del sistema al incremento de costes con el objetivo de garantizar la sostenibilidad del modelo sanitario español durante las próximas décadas.

¿Cómo?

La estrategia sanitaria del candidato socialista se divide en cinco puntos. Crear el NICE español forma parte del primero de ellos, que persigue mejorar la eficiencia y reducir costes. Para ello, además, fomentará las compras centralizadas de medicamentos al aprovechar la central de compras creada en 2010; proseguirá con “políticas más eficientes de autorización y financiación selectiva de medicamentos”; profundizará en la profesionalización de la gestión; y modernizará el sistema de gestión de recursos humanos, con el impulso del reconocimiento profesional y la productividad.

Más allá, el PSOE piensa contratar conjuntamente o centralizar para todo el sistema sanitario los servicios de mantenimiento, los de apoyo a la asistencia sanitaria (servicios radiológicos, sistemas de información asistenciales, sistemas de información de gestión…), negociar contratos comunes de suministro energético e implantar criterios comunes de eficiencia energético en todos los centros del Sistema Nacional de Salud.

Orientar más el sistema a la prevención es la segunda pata en el objetivo de mitigar los costes incrementales. Para ello, el PSOE promete desarrollar la Ley General de Salud Pública, aunque nada se dice de desarrollar la Ley de Cohesión y Calidad, aplicar políticas de promoción de la salud, de protección y prevención y trabajar para lograr condiciones más saludables en el entorno.

Como tercer objetivo se situaría el ciudadano, o más bien el fomento de su responsabilidad en el buen uso de los servicios. En este ámbito se apuesta por desarrollar medidas para incrementar su conciencia social de respeto y responsabilidad en el uso de los servicios; aprobar una Carta de Derechos y Deberes que promueva ese uso adecuado; y tomar medidas concretas en el terreno de los fármacos y las bajas laborales no justificadas.

Profesionales y crónicos

En cuarto lugar, el PSOE pone el acento en los profesionales, con medidas para estimular el compromiso y la eficiencia en su ejercicio. Las iniciativas concretas para conseguirlo contemplan la promoción de un acuerdo social que impulse una gestión más eficiente; el refuerzo del vínculo entre decisiones clínicas y la evidencia científica; la planificación conjunta de los recursos humanos y la mejora de la formación.

En quinto lugar, el PSOE aboga por mejorar los sistemas de atención, que pasarían de un modelo centrado en la atención de procesos agudos a otro que lo haría en la cronicidad, con la dotación a la Atención Primaria de un mayor protagonismo en el seguimiento de los procesos clínicos y con el desarrollo de estrategias de coordinación socio-sanitaria.