“Debate de nuestra farmacia”.

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| martes, 05 de marzo de 2013 h |

“La situación del sector, independientemente del impago, requiere reflexión, cambio y reestructuración”. Son las palabras de Francesc Pla, vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona (COFB), en un “Debate de nuestra farmacia” que comenzaba focalizado en el problema de los retrasos de la Administración en el pago de la factura de las boticas.

Pla ha señalado que, si los plazos de pago se ajustaran al contrato, el problema de la farmacia no dejaría de existir. “Sería más llevadero, pero no se trata de eso, sino de que la profesión tenga futuro y posibilidades de crecimiento”, apuntaba.

El concepto de “lo colectivo” en la futura senda de la farmacia ha sido uno de los términos más repetidos. “Veo un futuro de difícil sostenibilidad de la globalidad de las farmacias si no ponemos lo colectivo como camino crucial”, afirmaba Prat, después de que Antoni Gilabert, gerente de Atención Farmacéutica del Servicio Catalán de la Salud, haya valorado como “el gran éxito de la farmacia de los últimos 10 años” la creación de la red de oficinas de farmacia, en el caso concreto de Cataluña.

Según Gilabert, la red y la receta electrónica han permitido “aportar valor”, ya que ahora “es posible la mensajería entre médico y farmacéutico en un sistema integrado”. Y destacó que están ultimando el plan terapéutico del paciente único, con alertas e indicadores automáticos para que el farmacéutico obtenga más información sobre el paciente. “La aseguradora pública quiere dejar de hablar de gasto para hablar de inversión, y para eso hay que medir y demostrar resultados en salud”, ha declarado.

El problema de la viabilidad

Analizando la situación de forma numérica, Pla ha defendido que el problema real de la farmacia es “la viabilidad empresarial del sector, que está en facturaciones globales de los años 2003-2005, y en unidades dispensadas comparables a los años 2009-2010”.

A juicio de Pere Ibern Regàs, profesor de la Barcelona Graduate School of Economics (BGSE), hay que enmarcar esta realidad de la farmacia en un contexto de crisis económica global en la que disminuye el PIB y la renta disponible de los ciudadanos. Y, de forma independiente a este escenario, recuerda que “la caída de patentes en el mercado farmacéutico, que aún no se sabe cómo se suplirá, supondrá una disminución de este sector económico de 290.000 millones de dólares en seis años”.

Gilabert, en un discurso de positividad, ha insistido en que lo importante es “tener claro el modelo” y “ser capaces de separar los problemas coyunturales del momento” para alcanzar el éxito. En este sentido, subrayó que desde el Govern se están haciendo esfuerzos para descubrir “de qué manera pagar a todos los proveedores”. A su juicio, habría que plantearse “hacia dónde va el sistema de retribución, y si va ligado solo al Sistema Nacional de Salud”.

Para Pla, “se ha de cambiar la manera de calcular el precio de los medicamentos y el margen del farmacéutico”. Así, puntualiza que habla de “cambiar el cálculo del precio”, y no de cambiar el modelo retributivo, ya que en este caso también entraría un cambio del rol del farmacéutico.

Toma de decisiones

Por otro lado, Pla ha pedido que se tomen decisiones, y esto implica apostar por un soporte principal en el que poner el acento para el futuro de la farmacia. “¿Potenciar nuestra capacidad de venta o nuestra coordinación con el regulador?”, lanzaba. Y, a partir de ahí, decidir cómo afrontar el sistema retributivo. “Si nuestra fuerza es lo colectivo, los sistemas de retribución deben contemplan este aspecto”, ha puntualizado.

A pesar de la sucesión de ideas y propuestas, Ibern criticaba que hace seis años ya se hablaba de cuestiones similares en Infarma, y considera que “no se han hecho los deberes, ni por parte del regulador, ni por parte del sector”.

En su opinión, la oficina de farmacia es un mercado diseñado por el regulador, que debería clarificar objetivos, y que tiene su principal problema en la capacidad de producir propuestas y mecanismos dirigidos hacia el interés colectivo. Además, afirma que el fondo del problema es “de economía de escala”, que no se aprovecha en lo que concierne al coste de la dispensación. Y también hizo alusión al mercado mayorista, que también debe tenerse en cuenta. “Los deberes son múltiples”, ha concluido.