A.F / C.L / C.S. / J.P.R. Madrid | lunes, 17 de marzo de 2014 h |

La futura puesta en marcha de las unidades de gestión clínica han vuelto a reavivar el debate sobre la necesidad de aplicar una retribución variable para compensar a aquellos médicos que desempeñen mejor su labor. Algunos consejeros de Sanidad han manifestado su intención de introducir reformas. José Ignacio Echániz, en Castilla-La Mancha, Manuel Llombart, en Comunidad Valenciana, o Javier Fernández-Lasquetty, antes de su dimisión en la Comunidad de Madrid, han lamentado en más de una ocasión que la estructura del Sistema Nacional de Salud les impedía introducir incentivos en las nóminas.

Pero a pesar de los propósitos de un gran número de responsables de salud de las comunidades autónomas, la retribución variable ha seguido una tendencia bien diferente. Existen tres alternativas en las 15 comunidades autónomas que lo venían aplicando hasta 2009: ha desaparecido, ha sufrido recortes o ha quedado congelada.

Entre 2009 y 2012, han suspendido su aplicación Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León y Extremadura. Desde 2010, Andalucía ha aplicado un recorte medio de entre el 30 y el 40 por ciento; Canarias, un 8,22 por ciento; Castilla-La Mancha —en primaria—, un 41 por ciento; Cataluña, un 52 por ciento; la Comunidad Valenciana, un 2,8 por ciento, y Ceuta y Melilla, un 30 por ciento en Primaria. Galicia, Madrid, Navarra y Ceuta y Melilla, así como Castilla-La Mancha —en los dos últimos casos en especializada— han optado por su congelación.

Pioneros descontentos

Tanto Cataluña como Andalucía fueron dos de las comunidades autónomas que realizaron una apuesta más fuerte por un modelo salarial que incentiva la productividad de los profesionales. Los sindicatos de estas dos comunidades autónomas se encuentran hoy desencantados con este sistema. Precisamente y a pesar de las rebajas que ha sufrido esta partida en los últimos años, Andalucía mantiene el pago por productividad más alto entre las 17 regiones. La coordinadora de Salud Laboral del sindicato CESM, Pilar Bartolomé, lamenta que la retribución variable haya venido acompañada de una merma del salario base, que en la actualidad asciende aproximadamente a 1.000 euros. “La parte fija no se encuentra a la altura de lo que debería ser el sueldo de un profesional con un proceso de formación de más de 10 años”, manifiesta Bartolomé.

Cataluña ha ido perdiendo su optimismo con el paso del tiempo. El secretario general de Metges de Catalunya, Françesc Duch, recuerda la puesta en marcha de este modelo en 2002. “Nos sentíamos muy orgullosos porque conseguimos una retribución vinculada a la calidad de la asistencia”. La situación actualmente es bien diferente. “Hoy causa malestar por el modo en que se aplica y por el recorte del 50 por ciento” La Generalitat de Cataluña tiene establecida una productividad máxima de 5.573 euros, pero en la práctica el facultativo que cumpla con el 100 por cien de los objetivos sólo puede acceder al 50 por ciento del total de esta cantidad. Tampoco parece satisfecho Duch con los criterios que se aplican. “Los estándares de calidad en la prescripción deberían basarse en la evidencia científica y no en una fundamentación de ahorro”, añade.

Tampoco coinciden con los criterios en su comunidad, Amyts y CESM- Valencia. El secretario general del sindicato madrileño, Julián Ezquerra, señala que se pagan demasiado tarde y que no “ha servido para incentivar” al médico. “No reconoce el esfuerzo de la profesión”, admite. En la misma línea, se expresa Andrés Cánovas, su homólogo en la Comunidad Valenciana: “La consejería utiliza unas fórmulas que nadie entiende”.

El caso de Cataluña no es único. Otras comunidades presentan retribuciones variables a las que los profesionales no pueden acceder al 100 por cien. En Asturias, la situación no pasa inadvertida para el sindicato médico. Recientemente acaban de recibir los incentivos de 2010. Desde el año 2002, Antonio Matador, secretario general del sindicato asturiano, asegura que una parte de aquella productividad variable, se incorporó a las retribuciones fijas. Solamente desde 2010 ha habido unidades de gestión clínica y en función de cumplimiento de objetivos, basado en la calidad y el ahorro. Estas unidades, comenta Matador, cuenta con un presupuesto cerrado. Si se produce un ahorro, un porcentaje se destina a los profesionales y el resto a la Administración, pero también deben pasar antes por los criterios de calidad. Recientemente, el Sespas ha remitido un borrador donde se dispone que el complemento de productividad es el destinado a retribuir el rendimiento, interés, iniciativa o esfuerzo con que se desempeñen los puestos de trabajo siempre que redunden en mejorar el resultado de los mismos. En este sentido, rechaza “las unidades de gestión en Asturias de manera frontal porque está ligada la productividad variable al ahorro, y nosotros creemos que tiene que estar vinculada al complemento de objetivos de calidad”. Precisamente, esta semana, el Sindicato Médico Profesional de Asturias (SIMPA) y el Colegio de Médicos han solicitado la retirada del Proyecto de Ley reguladora de la renuncia al complemento específico de dedicación exclusiva por parte del personal licenciado sanitario del Servicio de Salud del Principado de Asturias. De esta manera consideran que el proyecto es “inconstitucional”. Algo que llama la atención es que, existen unidades de gestión donde el máximo que pueden recibir los profesionales es de 5.000 euros y sin embargo, tan sólo reciben poco más de 100 euros. Conseguir el tope es muy difícil ya que los objetivos de calidad también son demasiados.

En el caso de Canarias, el secretario general de CESM en el arhipiélago, Levy Cabrera, también denuncia trabas que imposibilitan que el médico pueda acceder a la cantidad total. El 50 por ciento depende de los objetivos que cumple el profesional de forma individual y la otra mitad está ligada al cumplimiento de objetivos del centro donde trabaja. “Este cambio lo interpretamos como una maniobra de la administración para disminuir el pago de incentivos a los médicos”, recalcó Cabrera. Cataluña aplica también esta diferencia entre productividad específica y de grupo.

En otras comunidades el pago de la productividad varía entre el médico de primaria y el especialista. Es el caso de Castilla-La Mancha, en Atención Primaria se ha visto reducida la retribución variable hasta un 41 por ciento, mientras que la del especialista ha quedado congelada.

Baleares se encuentra entre las regiones que han perdido esta partida. Isidro Torres, secretario general de CESM en la isla, lamenta que no recuerda ya “lo que es la productividad variable”. Este concepto no se aplica desde 2010. Actualmente hay un acuerdo del Consejo de Gobierno por el que se anula el derecho a percibir el complemento de Productividad Factor Variable para 2012-2013. En este sentido, Torres, asegura que en su defecto no se ha tomado ninguna medida más para subsanar la carencia de este complemento.

Aragón también se ha visto afectada. Se ha sustituido este tipo de retribución por cuatro días libres. “Es un atraco más, específicamente dirigido a los médicos”, explica Lorenzo Arracó, secretario general de CESM. Extremadura es la última que ha decidido aplicar este recorte. Los Presupuestos de 2012 ya no la contemplaban, explica la secretaria general de Simex, María José Rodríguez Villalón.

Retrasos

En Castilla y León, Tomás Toranzo, no se ha mostrado mucho más optimista. El secretario autonómico de CESM, ha señalado que este año han percibido el pago de 2011. A pesar de los retrasos, la comunidad cuenta con una productividad variable según dos conceptos. En primer término, el cumplimiento de objetivos mediante una paga anual. Sin embargo, aunque asegura que depende de cada centro, la media por facultativo es de unos 1.800 euros al año. La bolsa que se genera con esta medida se reparte en su totalidad, por lo que hay facultativos que están por encima de esta cifra —y llegaban a alcanzar los 3.000 euros—, pero otros estaban por debajo. En segundo lugar, la productividad variable por gestión de listas de espera. En este caso, la media es de 2.200 euros al año por facultativo. Este complemento se desglosa en el 40 por ciento para listas de espera quirúrgica, el 40 por ciento para lista de espera en consultas y el 20 por ciento de las listas de espera técnicas. La Rioja es otra de las regiones más afectadas por los retrasos. Los médicos aún no han cobrado la productividad de 2012. Otro caso es el de Navarra y Valencia donde la retribución variable es mínima: 600 y 700 de media, respectivamente.

Por su parte, Francisco Miralles, secretario general de CESM en la Región de Murcia, asegura que toda la productividad variable que había se consolidó en fija con un acuerdo de homologación que hubo antes de 2006. Además, estaba previsto que en un convenio que ahora está derogado por decisión del Consejo de Gobierno se diseñaran los incentivos, sin embargo, no ha podido ser. Aunque en Murcia la gestión clínica está en fase de desarrollo, Miralles, como miembro del Foro, defiende en que los incentivos no estén ligados al ahorro. Junto a Murcia, País Vasco es la comunidad que antes retiró este modelo.

No perciben retribución variable. Antes de 2009 eran 15 las autonomías que recibían salarios procedentes de componentes de productividad, incluidas Ceuta y Melilla, menos Murcia y País Vasco quedesde hace más de 10 años no reciben salario variable.

Es la cantidad máxima que recibirían los facultativos catalanes de pasar toda una serie de requisitos y filtros de calidad. La realidad es bien distinta ya que tan sólo perciben el 50 por ciento del total.

Es el tope de retribución variable que podrían recibir los médicos de una UGC de Asturias. Sin embargo, lo máximo que han llegado a recibir es poco más de 100 euros, tal y como aseguran desde el sindicato asturiano.

O lo que es lo mismo, el 25 por ciento de la retribución fija es el mínimo exigido por CESM para el pago de los incentivos de los profesionales de las UGC.Estos fondos deben ser independientes de la asignación presupuestada.

Hasta cinco gobiernos regionales han decidido la congelación del pago por productividad

Los profesionales afirman que los complementos se pagan demasiado tarde y no sirven para incentivar