Jordi de Dalmases

Presidente del Consejo Catalán de COF

| 2011-01-21T15:46:00+01:00 h |

alberto cornejo

Barcelona

Todo cambio genera expectativas o incertidumbre. Más todavía si desde hacía ocho años se trataba con el mismo interlocutor. Ésa es la situación en la que se encuentra ahora mismo la farmacia catalana, tras los cambios acontecidos en la Consejería de Sanidad regional como consecuencia del cambio de gobierno del pasado octubre. El nuevo consejero de Salud regional, Boi Ruiz, ya ha avisado de que se avecinan duros tiempos en los que la contención de gasto tendrá prioridad. Siempre que suena esta frase, los farmacéuticos ven viejos fantasmas. El presidente del Consejo Catalán de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Jordi de Dalmases, desgrana para EG qué espera la farmacia catalana en esta nueva etapa que se acaba de abrir.

Pregunta. Miremos un poco al pasado. ¿Qué valoración hace de la etapa de Marina Geli?

Respuesta. Para los farmacéuticos catalanes ha sido una persona muy entrañable que ha creído en nosotros. Profesionalmente nos ha dado un importante impulso, tanto en cuestiones de salud pública como por la puesta en marcha de la cartera de servicios.

P. ¿Firmarían continuar esa línea de trabajo anterior?

R. Esperamos no perder las líneas de trabajo emprendidas, aunque somos conscientes de que los cambios, en especial si afectan a un gran número de personas, pueden hacerlo difícil. Hay que dar tiempo a recuperar el norte.

P. Eso sí, los últimos meses de Geli tuvieron un lunar: los retrasos en el pago de facturas.

R. Sí, fue una lástima que en su última etapa también le tocase sufrir la crisis en su departamento, como aconteció prácticamente en todas las administraciones.

P. De hecho, tras el cambio de consejero, el retraso del pago del 70 por ciento de la factura mensual aún se mantienen en 2011.

R. Así es. Seguimos con los retrasos e intentaremos solucionarlo lo más pronto posible. Este año será complicadísimo para la capacidad de financiación y endeudamiento de las autonomías. El principal problema lo tendrán las consejerías de Salud, sobre las que volverán a recaer los costes del Estado de bienestar.

P. Sobre los retrasos, ¿va a poner algún límite la farmacia catalana?

R. Si los colegios catalanes tuviésemos la capacidad de poner un límite o de decidir, el retraso no se hubiese producido.

P. Pero algo tendrá que decir. Son los afectados, y hay unos presupuestos recién estrenados.

R. Si por nosotros fuese, el límite sería ya mismo. Hoy. Pero la realidad dice que el retraso continúa y que tendremos que hablar y estudiar cómo reconducirlo. Ahora bien, en este momento las farmacias están cobrando en tiempo y forma sus facturas.

P. Gracias a la actuación de los colegios, no de la consejería, ¿no?

R. Gracias a una serie de herramientas financieras, bajo responsabilidad de los colegios pero articuladas entre ambas partes. Habrá que ver en qué momento de 2011 podemos recuperar este retraso. A día de hoy, no tengo idea ni puedo asegurar que se vaya a recuperar el retraso, dada la incertidumbre presupuestaria. Ésa es la realidad.

P. Con esa falta de liquidez y las intenciones del nuevo consejero de reducir gastos, “de donde se pueda”, ¿peligra el desarrollo de la cartera de servicios retribuida?

R. La cartera de servicios retribuida ya está plasmada en un documento firmado con el Catsalut el pasado mes de julio. Este departamento tiene potestad para firmar este tipo de acuerdos y no depende de colores políticos. Por lo tanto, el acuerdo es plenamente válido, con o sin cambios de gobierno. No corre ningún riesgo.

P. ¿Quizá los farmacéuticos darían prioridad a solucionar el cobro de recetas en detrimento de este tipo de proyectos?

R. Lo único que puedo decir es que desde los colegios, como representantes suyos que somos, no debemos apostar por A o B. Debemos trabajar para que haya tanto A como B. Las boticas están haciendo cribados de cáncer de colon y test del VIH. Son dos proyectos que debemos ultimar para que sean los primeros en retribuirse. Además, creo que servicios así se revelan como una oportunidad en época de crisis, ya que optimizan los recursos y generan ahorros directos en otras partidas.

P. El eterno problema: olvidarse de las boticas como aliadas, ¿no?

R. Exacto. En Cataluña hay alrededor de 3.500 farmacias y 300 centros de salud. La cuenta es fácil, por cada centro hay diez boticas. Es una red que la Administración no debería dejar pasar la oportunidad de aprovechar para hacer más eficiente la sanidad. Más aún en tiempos de crisis.

P. Una crisis también muy presente en las farmacias, ¿verdad?

R. Manejamos datos que reflejan un descenso medio del 25 por ciento de su rentabilidad tras los decretos de 2010. Son datos que vienen a sumarse a una farmacia ya muy tocada, tanto en lo referente a la factura pública de fármacos como en venta libre. El futuro de la farmacia está en su actuación profesional. Hay que dejar de pensar en el precio de los fármacos.