carmen m. lópez Madrid | lunes, 10 de marzo de 2014 h |

Tras varios meses de trabajo, finalmente el Foro de la Profesión Médica ya ha llegado a un acuerdo sobre gestión clínica. El texto ha sido redactado por el vicepresidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Ricard Gutiérrez, tal y como adelantó hace unas semanas el portavoz del Foro, Francisco Miralles, y no se hará público hasta que pase por la asamblea de la Organización Médica Colegial (OMC).

El documento sobre el que se sustentan las bases de la gestión en los servicios sanitarios del Sistema Nacional de Salud sigue las líneas básicas establecidas por dos de los integrantes del Foro, los sindicatos médicos (Cesm) y las sociedades científicas (Facme). Ambas organizaciones remitieron sendos decálogos donde sentaban las bases de lo que debería ser el modelo perfecto. Tras ser analizados y estudiados los profesionales trabajaron por el documento común, no sin antes pasar por algunos desacuerdos iniciales entre Facme y Cesm por el cambio del régimen jurídico del facultativo y la personalidad jurídica propia de las unidades, que finalmente han quedado solventados.

El siguiente paso es ahora la aprobación de Sanidad. El texto ha sido remitido por el Foro al Ministerio, tal y como se estableció en los acuerdos de la Moncloa en julio de 2013, para que éste lo tenga en cuenta en el decreto que está elaborando sobre gestión clínica. De este modo, Miralles asegura que espera que junto al ministerio los profesionales puedan ayudar a elaborar el decreto que regulará la gestión clínica. Además, el portavoz confirma que el texto será también presentado a las comunidades autónomas, a través del Consejo Interterritorial, para que éstas puedan elaborar un modelo uniforme en cada servicio de salud.

La satisfacción en el seno de la profesión es generalizada, así lo ha mostrado Miralles a GACETA MÉDICA, donde ha señalado que el informe es el trabajo de todas las organizaciones. El documento redactado recoge algunas propuestas de la Confederación, como el concepto mismo de la gestión clínica, la voluntariedad del médico, el respeto a su vinculación jurídica y la incentivación económica por objetivos. Por su parte, Facme ha dejado su sello aportando su decálogo, donde se recogen que se debe prestar asistencia sanitaria de acuerdo con los principios del SNS y de las respectivas CC.AA., que se debe promover una atención integral centrada en el paciente; permitir la transferencia de responsabilidad y riesgos a través de la autonomía de gestión.

Aunque el quórum ha sido unánime para Miralles el texto pasa de puntillas por algunos aspectos, de forma que no hay sitio para especificaciones, por ejemplo, en cuanto a los incentivos.

Para el sindicato, el capítulo de la financiación debía de contar al menos con el 25-35 por ciento de las retribuciones fijas, estableciendo un mínimo de 12.000 euros de incentivos. En su documento el sindicato señala que no pueden estar ligados a un ahorro sobre el presupuesto pactado, sino al cumplimiento del mismo. Esto conlleva que la administración que decida impulsar la gestión clínica proporcione fondos económicos adicionales para afrontar el pago de incentivos a quienes cumplan los objetivos. Sin embargo, Miralles aclara que los conceptos retributivos tienen que ser tratados en el Ámbito de Negociación.