J. NIETO Madrid | viernes, 27 de septiembre de 2013 h |

El anuncio del Ministerio de Sanidad de alcanzar un pacto con la Farmacia, similar al acordado con médicos y enfermeros, abre posibilidades para el colectivo. Jesús Carlos Gómez, presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios (Sefac), analiza para EG lo que puede suponer alcanzar este pacto.

Pregunta. ¿Cómo valora el anuncio de pacto con la Farmacia?

Respuesta. Una noticia positiva y necesaria, siempre y cuando nos comprometamos a llevar a cabo hechos concretos y no quede solo en palabras o en fotos. Es imprescindible alcanzar cuanto antes un acuerdo con todos los profesionales farmacéuticos, al igual que ha sucedido antes con los profesionales médicos y de la enfermería. Este tipo de pactos pueden ser decisivos si se quiere que el sistema siga siendo sostenible, eficiente y mantenga su calidad, por lo que es una buena oportunidad para que la Administración cuente con la opinión de los profesionales y entre todos podamos hacer un sistema mejor y más acorde a las necesidades del paciente. Desde Sefac vamos a poner todo de nuestra parte para contribuir a construir ese marco de estabilidad, del que ahora mismo carece el sector.

P. Después de ver que se firmaba el pacto con médicos y enfermeros… ¿Se sintieron, digamos, un poco discriminados?

R. No es la palabra más adecuada, porque todo llega a su tiempo y los farmacéuticos teníamos que estar ahí. Lo que sí creo es que el farmacéutico comunitario sigue estando en gran medida desaprovechado, y si eso no cambia la sostenibilidad del sistema y su eficiencia estará comprometida. Tenemos un papel muy importante que desempeñar, que cada vez es más evidente y nos están empezando a reconocer otros profesionales. El pacto debe ser una magnífica ocasión para poner encima de la mesa todo lo que podemos hacer en beneficio del SNS.

P. ¿Qué puntos deben constituir la base de este acuerdo?

R. El farmacéutico comunitario tiene que tener reconocido un rol mucho más protagonista en la atención a los pacientes, especialmente a los crónicos y polimedicados, tal y como se ha hecho incluyendo a Sefac en la Estrategia de abordaje de la cronicidad del SNS.

P. Pero hay que ir más allá, ¿no?

R. Sí. Hay que ampliar esta presencia de los profesionales de la farmacia a otras estrategias y foros en los que tenemos cosas que aportar para lograr una mejor atención integral de los pacientes. Todo debe desembocar en que el farmacéutico deje de ser un elemento extraño o una excepción cuando hablemos de equipos multidisciplinares o de protocolos consensuados, y pase a ser lo habitual.

P. ¿Historial clínico?

R. Se debería atender nuestra reivindicación de tener acceso al historial clínico necesario del paciente para poder llevar a cabo una buena atención farmacéutica, y también hay que impulsar el desarrollo de los servicios profesionales farmacéuticos, con una capacitación adecuada, un catálogo definido y una remuneración acorde a los objetivos que se fijen.

P. ¿Modelo retributivo?

R. Consideramos que se debe seguir estudiando un cambio en el modelo retributivo de la dispensación que garantice la sostenibilidad de la farmacia y que refuerce nuestro papel como agentes de salud. Hoy en día hay personas que tienen acceso a sus medicamentos gracias que los farmacéuticos están actuando con una gran responsabilidad y profesionalidad, primando los intereses de sus pacientes por encima de cualquier consideración económica, incluida la viabilidad financiera de sus farmacias. Asimismo, no debemos olvidar la posibilidad de que se analice la creación de una especialidad en Farmacia Familiar y Comunitaria.

P. ¿Situar al farmacéutico como parte del SNS y darle el reconocimiento que merece su labor y que deje de estar infrautilizado?

R. El farmacéutico comunitario ya es parte del SNS, y quien no quiera reconocer esto no sabe cómo funciona la Sanidad en España ni cómo se garantiza a los ciudadanos la accesibilidad de sus tratamientos. Otra cosa distinta es que el farmacéutico comunitario no sea un empleado del SNS y que no esté siendo bien utilizada nuestra capacidad. Pero somos parte del sistema y así nos lo están reconociendo poco a poco incluyéndonos en Estrategias de Salud.

P. Antes de llegar a un acuerdo con el ministerio se necesita alcanzar una serie de consensos entre los distintos representantes del sector. ¿Será fácil conseguirlo?

R. Confío en que sí. Todos debemos mirar por el bien común e ir de la mano. Desde luego Sefac va a poner de su parte para que así sea.

P. ¿Todos los profesionales de los diferentes ámbitos asistenciales comparten principios básicos de lo que debe recoger el pacto?

R. No puedo hablar en detalle de lo que piensan otros, pero sí creo que compartimos la ilusión y las ganas para que de una vez por todas los farmacéuticos seamos más valorados y tengamos una mayor estabilidad que nos aleje de un papel predominantemente burocrático y nos acerque a un rol más asistencial. Creo que es lo que todos deseamos por nuestra preparación y conocimientos.

P. Es importante que se aborden otros aspectos, como el futuro de la oficina de farmacia, ¿no?

R. Evidentemente. Si queremos que la farmacia comunitaria pueda desarrollarse y responder a las necesidades del sistema y de los pacientes, necesita poder trabajar con estabilidad y sin vaivenes continuos en la legislación del sector.

P. Gestión, clínica, plan estratégico… ¿Son los caminos a seguir?

R. El camino pasa por una escucha activa por parte de la Administración de las opiniones de los profesionales sanitarios. Si nos escuchan, nos podrán comprender, y si nos comprenden será más fácil que podamos compartir unos objetivos comunes que nos beneficien a todos: Administración, profesionales y, sobre todo la población en general y los pacientes en particular, que son a quienes nos debemos y quienes se beneficiarán al máximo de este pacto.