carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 12 de julio de 2013 h |

Vista para sentencia. La reforma de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos ha salido del Senado sin que los grupos parlamentarios hayan podido introducir nuevos cambios, salvo en el caso de las cooperativas farmacéuticas. De nuevo, el debate volvió a girar en torno a materias que nada tienen que ver con la transposición de las directivas comunitarias de Farmacovigilancia y Medicamentos Falsos. Los choques verbales en torno a las licitaciones andaluzas se han acentuado ante la inminente aprobación definitiva de la ley anti-subastas en el Congreso de los Diputados. Una ley que, no obstante, no parece preocupar a la consejera andaluza, María Jesús Montero.

Si fuera comparable, podría decirse que el proyecto ha gustado menos en el Senado que en el Congreso. Prueba de ello son los tres vetos que se han sorteado en la Cámara Alta, frente al que se debatió en la Cámara Baja. Además, los grupos de la oposición continúan sorprendidos por la decisión de la Mesa de no admitir a trámite siete enmiendas que defendían la universalización de la Sanidad por considerar que carecían de conexión con el objeto de la ley, mientras ven que en lo que consideran que es el “cajón de sastre” en el que se ha convertido la ley se habla de odontólogos, de personal estatutario y de subastas.

Precisamente el argumento de la “obsesión” del Gobierno contra la política farmacéutica andaluza ha dejado de ser una frase achacable a los socialistas para formar parte también del argumentario, por ejemplo, del Grupo Mixto. Desde el PSOE animaron al Gobierno a ser tan beligerantes con el decreto-ley valenciano de Medidas en Farmacia como con las subastas. CiU, por su parte, centró el problema de fondo en la “batalla iniciada por parte del Ejecutivo central para conseguir recentralizar, eliminar competencias y, en definitiva, cargarse el autogobierno” de las comunidades autónomas.

La idea de que la transposición de las directivas es, como asegura el dictamen del Consejo de Estado, una “parte menor” del proyecto no es lo único que genera dudas. La decisión de dar cobertura legal a la figura del genérico de marca es “incompatible con el concepto de genérico”, según el senador del Grupo Mixto Jesús Enrique Iglesias, que considera que la nueva redacción “vuelve a colocar en inconsciente colectivo que el genérico es peor” que la marca. “El PP sabrá por qué considera imprescindible en este momento alterar el statu quo existente cambiando las reglas del juego y consolidando la figura del genérico de marca”, añadió.

Jesús Aguirre, portavoz de Sanidad del PP en el Senado, justificó la decisión en el marco del sistema de precios. Pero lo cierto es que el cambio sólo tendría sentido si viniera acompañado de una clarificación en el ámbito de la sustitución que, ante igualdad de precio, elimine la prelación del genérico en las prescripciones por principio activo, como dijo CiU. El grupo catalán volvió a pedirlo, sin éxito.

El debate en el Pleno del Senado incluyó varias referencias a la desfinanciación de anticonceptivos (avanzada hace semanas por EG), que el PSOE interpreta como un ataque a los derechos de las mujeres. El grupo popular redundó en la explicación que poco antes había ofrecido el Ministerio en una nota de prensa.

En ella, el Departamento de Ana Mato explica que Sanidad mantiene financiadas 23 presentaciones de anticonceptivos orales, tres de ellas de tercera generación. Todos, según explica la nota, son productos que han adaptado sus precios a los últimos acuerdos de la Comisión Interministerial de Precios, que ha establecido un precio máximo de financiación.

Según Sanidad, “algunos laboratorios que han preferido comercializar sus fármacos a precios mayores han retirado sus productos de la financiación”, lo cual “no supone perjuicio para las pacientes, puesto que se trata de una decisión de carácter económico”. Además, añade la nota, “los anticonceptivos que no están financiados no han demostrado beneficio extra sobre los que sí lo están que justifique la comercialización a un precio mayor”.