El Pleno de los consejeros y la ministra no hizo mención alguna al copago

Dentro y fuera del SNS continúan los llamamientos para comenzar el debate

| 2010-06-04T15:40:00+02:00 h |

¿Y las medidas estructurales?

El pasado 1 de junio entró en vigor el descuento del 7,5 por ciento aplicado a los medicamentos innovadores. Pero sus efectos no se notarán hasta julio. Eso es lo que dice la teoría, refutada por algunos economistas. Jaume Puig-Junoy se muestra convencido de que esta medida “tendrá una contribución escasa o casi nula a la contención del déficit público”. También Juan Oliva cree que las cifras de ahorro citadas por el Gobierno parecen “demasiado optimistas”. Para ambos, el problema está en la ausencia de medidas complementarias.

A ello hicieron referencia algunos consejeros de Sanidad en el Interterritorial. Madrid, País Vasco, Galicia, Canarias y Cataluña insistieron en la vía de implementar medidas estructurales, más allá de los dos recortes en el precio de los medicamentos acordados y en la bajada de los sueldos en el SNS. Una de ellas es ya la central compras. Esta promesa del Interterritorial del 18 de marzo se estrenará con la adquisición centralizada centralizada de la vacuna para la gripe estacional, según acordaron ministerio y comunidades.

carlos b. rodríguez

Madrid

“La palabra copago no se ha mencionado en la reunión del Consejo Interterritorial”. Con esta frase, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, se apresuró a cerrar taxativamente todas las puertas al copago, precisamente en el momento en el que este debate ha alcanzado uno de sus puntos más álgidos de los últimos años. Cierto que no estaba en el orden del día. Y aunque las comunidades callaron en el Pleno, el asunto sobrevoló la reunión a la entrada y su salida. Ya se han lanzado, de hecho, varias propuestas.

El lehendakari vasco, Patxi López, y el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antonio Duran i Lleida, se pronunciaron en los últimos días en favor de una reflexión serena sobre la posibilidad de reforzar la financiación del SNS por la vía del copago. Ahora bien, ¿qué copago? Muchas de las críticas de las comunidades del PP a la ministra por sus declaraciones de los últimos días se debían a la falta de concreción en este sentido. Los consejeros de Sanidad de Asturias y Castilla y León se mostraron a favor de ajustar sólo las inequidades del copago farmacéutico.

En Cataluña ya se ha cruzado esta línea y se habla abiertamente de copago sanitario. La consejera de Salud, Marina Geli, en una entrevista concedida a EP, defendió un copago sanitario en función del nivel de renta de los usuarios y otro voluntario, que permitiera desgravar a los ciudadanos que cuenten con una mutua privada.

En vista del espacio cedido por la consejera, EG ha preguntado a varios expertos cuál sería su modelo ideal para un país de las características de España. Básicamente, todos coinciden en que los copagos, si se diseñan bien, son una buena idea. Pero para ello deben ser equitativos y no recaudatorios, sino disuasorios.

El modelo ideal

Según Juan Oliva, de la Universidad de Castilla-La Mancha, la Agencia Tributaria dispone de los medios técnicos suficientes como para emitir certificados de exención de copagos en los casos de rentas familiares más bajas. “El resto —dice— podría contribuir con un pago por visita o por receta, modulada en el caso de las personas diagnosticadas de enfermedades crónicas) con topes o techos mensuales”. En todo caso, añade que una reforma del copago no puede realizarse sin revisar los incentivos a los prescriptores.

Sin embargo, Jaume Puig-Junoy, de la Pompeu Fabra, cree que es mejor aplicar el copago sobre las recetas que sobre las visitas de primaria y especializada. En medicamentos, apuesta por dos niveles: uno obligatorio y otro evitable.

Del primero pone como ejemplo el copago de las mutualidades (del 30 por ciento para todos los ciudadanos), o una cantidad fija por receta (por ejemplo, dos euros) a todos; o un tanto por ciento o cantidad fija más reducidos para una lista de fármacos de alta necesidad y eficacia. Entre otras matizaciones, Puig-Junoy pone un techo de aportaciones anual y exenciones a los ciudadanos de menor renta. “Así incluso podría ser un copago progresivo y no regresivo, como es hoy”, dice.

En un segundo nivel se situaría un copago evitable, por el que también apuesta Juan Oliva. Es el que ya se practica en los países que apuestan por un sistema de precios de referencia basado en equivalentes terapéuticos.

Por contra, el copago vinculado a renta es difícil de implementar, para algunos expertos. “Es una situación desesperada, no está mal del todo”, dice Antonio Cabrales, del Departamento de Economía Universidad Carlos III. Pese a todo, él opta por un copago vinculado a efectividad. “Lo importante no es tanto el precio, sino el valor de lo que se compra”, dice.

Atención especializada

Existen otras propuestas. Un estudio de la Universidad Pablo Olavide señala que se necesitaría copagos para el buen funcionamiento del sistema de libre acceso al médico especialista. “Es la única manera de evitar que los pacientes recurran al especialista de manera indiscriminada”, explica la profesora Paula González, responsable del mismo.

Puig-Junoy cree recomendable un copago, previo aviso, para las visitas “banales” de urgencia hospitalaria, así como por la parte hotelera de las estancias. Ninguna es descartable. Baleares, de momento, ha decidido cobrar por aparcar en el futuro hospital de Son Espases. Los sindicatos ya lo califican de “copago sanitario”.