R. C./l. b. Madrid | viernes, 31 de enero de 2014 h |

El total del consumo de fármacos hipolipemiantes ha pasado de 18,9 DHD (dosis por cada mil habitantes y día) en 2000 a 102,6 DHD en 2012, suponiendo un incremento del 442 por ciento. Un aumento más que considerable que se desprende de un informe emitido por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) sobre la utilización de hipolipemiantes en España durante el periodo 2000-2012.

Del informe se desprende, además, que las estatinas han supuesto un 89,3 por ciento del consumo total de hipolipemiantes durante el pasado 2012. Pero esto no es solo un fenómeno del último año ya que, si analizamos su consumo desde el 2000, las estatinas también aparecen como los fármacos más utilizados del total de hipolipemiantes, experimentando un incremento de 76,9 DHD (dosis por cada mil habitantes y día) entre 2000 y 2012.

Con respecto a la utilización de otros hipolipemiantes, el consumo de fibratos ha aumentado ligeramente (2,4 DHD) debido al incremento en la prescripción de fenofibrato, si bien los datos de consumo muestran descenso si se comparan con el total del grupo de hipolipemiantes. En cuanto a los secuestrantes de sales biliares, el descenso ha sido todavía más acusado, ya que estos han disminuido un 45 por ciento en el periodo estudiado.

Otros grupos terapéuticos

Un grupo de medicamentos que también han experimentado un aumento importante de su consumo en este periodo de tiempo (un 310,4 por ciento) son los antiulcerosos, que han pasado de 33,3 DHD en 2000 a 136,8 DHD en 2012. Un porcentaje altísimo que se explica por el incremento en el consumo de inhibidores de la bomba de protones (IBP) que, actualmente, con un 96,2 por ciento, copan casi la totalidad del mercado de antiulcerosos (en 2000, solo representaban el 65,4 por ciento).

Según el informe de la Aemps, este aumento se debe sobre todo a la utilización de IBPs en la profilaxis de úlcera en pacientes tratados con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), a su aprobación para la indicación en reflujo gastroesofágico o a su uso en afecciones gástricas menores. De todos ellos, el más utilizado es el omeprazol, que en 2012 supuso la tres cuartas partes del consumo total de antiulcerosos, suponiendo casi el 80 por ciento de todos los IBPs consumidos. Otro grupo de fármacos que también ha experimentado un incremento importante durante este periodo, incluso por encima de la media europea, es el de los ansiolíticos. Junto con los hipnóticos, han pasado de suponer 56,7 DHD en 2000 a 89,3 DHD en 2012, lo que significa un incremento del 57,4 por ciento.

Pero no todo han sido incrementos en los últimos doce años ya que, si bien es cierto que el informe de la Aemps refleja un incremento del 26,5 por ciento en el consumo de AINEs en España en este tiempo, la realidad es que se observa una tendencia al descenso del consumo total de este tipo de fármacos desde 2009.

En cuanto a los AINEs más consumidos, el grupo de los derivados arilpropiónicos es el protagonista en términos absolutos, con el 65,1 por ciento del consumo del total de antiinflamatorios no esteroideos. Y buena parte de la “culpa” de esto la tiene el ibuprofeno, que representó en 2012 casi la mitad del consumo de AINEs en España (el 43,9 por ciento). Eso sí, si bien su consumo aumentó de 6,2 DHD en 2000 a 26,5 DHD en 2009, a partir de esta fecha sus cifras comenzaron a descender hasta llegar a los 21,5 DHD de 2012. Ahora habrá que ver qué ocurre en sucesivos informes de análisis de utilización de medicamentos de la Aemps.