Ningún grupo apoyó el intento del Ana Pastor de volver a ‘su’ sistema de precios

La defensa de las iniciativas autonómicas movió a los nacionalistas a la abstención

| 2011-07-22T16:15:00+02:00 h |

CARLOS B. RODRÍGUEZ

Madrid

Estimular el ahorro en gasto farmacéutico se ha convertido en una prioridad, no únicamente a nivel administrativo, sino también político. La cuestión preocupa, y mucho. Es evidente que la fórmula del PSOE, aunque ha logrado buenos resultados a nivel cuantitativo, no convence y da la sensación de haber sido errática y confusa. El problema es que la alternativa, esa “nueva política farmacéutica” que el PP incluyó en el programa electoral de las elecciones autonómicas y municipales, tampoco convence. La semana pasada el pleno del Congreso votó la toma en consideración de la proposición no de ley del PP que sienta las bases de esa política. Ningún grupo votó a favor.

Uno de los motivos fue porque esa política no es precisamente nueva. La secretaria de Participación Social del PP, Ana Pastor, fue la encargada de defender un texto que, con el reclamo de la participación de las comunidades en la prestación farmacéutica, iba mucho más allá y centraba sus objetivos en la vuelta al sistema de precios de referencia (SPR) de 2003. Además de ello, solicitaba del Gobierno un balance oficial de las 67 medidas que forman el Plan Estratégico de Política Farmacéutica y una actualización del Plan Profarma que incluya también una medida similar para el sector de productos sanitarios.

En estos momentos, cuando todos miran la forma de gestionar mejor y reducir aún más el gasto farmacéutico, las críticas de los grupos (abstención de PNV, CiU y BNG y voto en contra de PSOE, IU, UPyD, CC) se centraron en que lo que propuso el Grupo Popular, volver al SPR de 2003, es peor que lo que se hace ahora.

Según Pastor, no aplicar los precios automáticos ha significado no ahorrar 1.500 millones de euros cada año. A este respecto, pone como ejemplo un grupo de fármacos “que tenían que haber bajado su precio hace ya cuatro años y que siguen estando un 50 por ciento por encima del valor que tendrían que tener”.

Pero no es esto en lo que se fijan los grupos. Volver al SPR de la última etapa gubernamental del PP implica también fijar los precios en función de los tres costes/tratamiento/día más baratos. Renunciar a establecerlo en función del más barato es impensable para algunas formaciones, que creen que esta decisión tendría un coste equivalente al ahorro anunciado.

“Lo comido por lo servido”, resumió Gaspar Llamazares, portavoz de Sanidad de IU. Eso en el mejor de los casos. Para la portavoz adjunta de Sanidad del PSOE, María Guadalupe Martín, implicaría pagar 200 millones de euros más, algo difícil de justificar, a su juicio, de cara a los ciudadanos y a las comunidades autónomas.

Con la participación autonómica no ocurre lo mismo. Gusta la idea, pero no que el PP la presentará vinculada a la necesidad de recuperar la cohesión farmacéutica y homologar las distintas iniciativas autonómicas que han surgido. En la práctica, la defensa de las competencias y las iniciativas autonómicas fue lo que provocó la abstención de PNV y BNG. “Sería importante poner en valor, analizar y valorar en conjunto cómo han resultado esas iniciativas autonómicas y si efectivamente han tenido una repercusión en la reducción del gasto farmacéutico”, afirmó María Olaia Fernández, diputada de BNG.