C. B. Rodríguez/ E. M. C. Madrid | lunes, 01 de agosto de 2016 h |

Su llegada al Ministerio de Sanidad se produjo por la necesidad del Gobierno de alejar del Consejo de Ministros cualquier rastro de corrupción. Pero esa era solo la punta del iceberg. Un año antes de las elecciones generales del 20 de diciembre, las encuestas ya anunciaban una debacle para el PP, lo que instaló en Moncloa la convicción de que era necesaria una nueva forma de hacer política en un departamento, el sanitario, que tiene mucho impacto de cara a los comicios.

En tres años, la reforma ejecutada por Ana Mato y Pilar Farjas había posicionado al sistema en una situación de tensión insostenible. Se imponía un perfil distinto, más comunicador y abierto a cambios, dentro de una apuesta continuista. Alfonso Alonso, susceptible de pasar a la posteridad como ‘El Apagafuegos’ o ‘El comodín’ de Rajoy, encajó a la perfección en la tarea, nada fácil, que tenía por delante.

Ya en su primera comparecencia en el Congreso demostró dos cosas: una, que las carencias comunicativas del ministerio eran cosa del pasado; y dos, que no se iba a echar atrás a la hora de enmendar la plana a decisiones muy cuestionables de su antecesora.

Empezó con el copago farmacéutico hospitalario (no se aplicó, aunque continúa en la legislación) y siguió con la asistencia sanitaria a inmigrantes irregulares y la vacuna de la varicela… Tres cambios que a los que pronto podrían sumarse los tres que, vía enmienda, aparecieron vinculados en un principio a la negociación con la industria farmacéutica para equiparar el crecimiento anual gasto farmacéutico a la evolución del PIB. Pudo ser así en el caso de la industria innovadora, pero no en la de genéricos, cuyo acuerdo sigue pendiente de firma. El color político del futuro Gobierno dirá también, de paso, si se mantiene el protocolo con Farmaindustria.

Entre todo ello, la crisis por el acceso y la financiación de los nuevos antivirales para tratar la Hepatitis C, un reto de enormes proporciones para el que Alonso, junto con su escudero Rubén Moreno, supo encontrar una respuesta a la altura. Hasta la oposición reconoció que los acuerdos alcanzados en esta materia marcarían un antes y un después en el sistema sanitario. El acuerdo tuvo sus fallos en la vertiente financiera. El Ministerio, en este caso el encabezado por Cristóbal Montoro, no cumplió las condiciones inicialmente establecidas en el Plan, y la hepatitis computó como déficit para las regiones —fue señalada por Hacienda como uno de los responsables del desvío de 2015— y tuvo que paliarse con un fondo por valor de más de 1.000 millones de euros. Pero en lo que respecta a la labor de Sanidad y en su conjunto, es innegable que el Plan de Hepatitis C es pionero y único a nivel mundial.

El asunto más espinoso en su trayectoria ha sido la prescripción enfermera. El 28 de enero de 2015 se comprometía a sacar adelante esta petición histórica del colectivo en la reunión de la comisión del pacto con los profesionales enfermeros que heredaba de Ana Mato, al igual que heredó el pacto con los médicos y los farmacéuticos. El texto que se publicó en el BOE un día antes de la Nochebuena de 2015 hizo que al colectivo se le atragantara el turrón. La Mesa de la Profesión enfermera, que aúna al consejo y al principal sindicato de enfermería, denunció que había sido modificado a última hora y sin consultar con ellos. A partir de ahí se inició una batalla legal con la presentación de recursos por parte de sindicatos, comunidades autónomas y colegios de enfermería que alcanzó su punto álgido en el último Consejo Interterritorial, en el que 12 comunidades mostraron su rechazo al texto y algunas de ellas reclamaron, sin éxito, la derogación del mismo.

Ha pasado más 600 días en el edificio del Paseo del Prado. Dicen que, después de todos estos meses y después de todo el trabajo realizado, Alonso quería seguir en Sanidad. No ha sido posible. Vuelve a seguir las órdenes de Rajoy para encauzar otras aguas, las del PP vasco. Sobre él recae la responsabilidad de volver a entusiasmar al electorado de cara a los comicios del 25 de septiembre.