El Global Madrid | viernes, 17 de octubre de 2014 h |

Según la definición auspiciada por la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) las Buenas Prácticas Farmacéuticas son “aquellas que responden a las necesidades de las personas que utilizan los servicios farmacéuticos para ofrecer una atención óptima y basada en la evidencia”. Unas buenas prácticas que desde la década de los 80 ambas instituciones han querido estandarizar a través de unos protocolos que se han recogido en varios documentos: Buenas Prácticas en Farmacia: Normas de calidad de servicios farmacéuticos (1993); Documento Conjunto FIP/OMS sobre Buenas Prácticas en Farmacia (1997, actualizado en 2007); y Directrices conjuntas FIP/OMS sobre Buenas Prácticas en Farmacia: Estándares para la calidad de los servicios farmacéuticos (2011).

Se trata de una serie de directrices que las organizaciones profesionales nacionales deben hacer suyas, al tiempo que desarrollan unas normas específicas sobre buenas prácticas en farmacia. Y eso es lo que se ha hecho desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que ha pisado el acelerador para establecer una serie de directrices, guías y procedimientos “que garanticen que todos los farmacéuticos, con independencia del lugar en el que ejerzan, puedan ofrecer una asistencia sanitaria y unos servicios de calidad, eficientes y que respondan a las necesidades de la sociedad”.

De este modo, en 2012 empezó a funcionar un grupo de trabajo (integrado por el Consejo General, los colegios de Barcelona, Cádiz, Guipúzcoa y Zaragoza, Pharmaceutical Care, la Universidad de Granada y Sefac), que el pasado mes de septiembre dio como fruto los primeros cuatro procedimientos estandarizados: cuatro procedimientos: dispensación, indicación farmacéutica, seguimiento farmacoterapéutico y farmacovigilancia.

Y a partir de ahora, ¿cuál será la estrategia a seguir para impulsar las Buenas Prácticas en farmacia comunitaria? A este respecto, desde el Consejo General se informó de que los siguientes procedimientos prioritarios a adoptar versarán sobre la adquisición, custodia y conservación de medicamentos y productos sanitarios; retirada, desabastecimientos, emergencias y gestión de alertas; gestión de residuos de medicamentos, caducidades y devoluciones; servicios y actividades de prevención de la enfermedad y promoción de la salud; y difusión de información sobre medicamentos y salud. Unos procedimientos que se aprobarán en el mes de diciembre, momento en el que se identificarán otros nuevos a desarrollar en 2015.