| viernes, 14 de octubre de 2011 h |

Pablo Martínez, periodista e historiador

Entrevistaban el otro día en la radio a un vecino de La Restinga, de la isla El Hierro (Canarias), que había sido desalojado de su casa la noche anterior ante el temor de una inminente erupción volcánica. Dos días antes, a cinco kilómetros al sur de La Restinga, se había producido una erupción submarina a 900 metros de profundidad. La periodista preguntaba: “¿Usted qué espera ahora?”, a lo que el vecino contestó: “Que lo que sea ocurra cuanto antes y donde menos daño haga, pero el volcán se ha despertado y la lava tiene que salir por algún lado. Eso es así y lo peor de todo es la espera”. Esto me hizo reflexionar. Empecé a encontrar grandes similitudes entre los fenómenos volcánicos, la crisis económica y la situación financiera de la Sanidad española. Algunos pensarán que soy un bicho raro, pero les aseguro que simplemente es deformación profesional.

Desde mi punto de vista, lo más envidiable era la sabiduría del vecino de La Restinga. Consciente de la dimensión del problema, no se planteaba ni ignorarlo ni soluciones inútiles, como sellar un volcán con hormigón. Lo que pedía es que aflorara minimizando los daños. ¡Qué distinto hubiera sido todo de haber tenido ministros de Sanidad o de Economía tan sensatos! Cómo es posible que se hayan dedicado a poner tapones a los volcanes (léase medidas coyunturales de bajada de precios de medicamentos) en lugar de reconocer que hay un problema de infrafinanciación del SNS y que es necesario que aflore, pero con el menor daño posible repartido entre todos.

Voy a preparar una carta, sin destinatario por ahora por razones de elemental prudencia, dirigida al presidente del Gobierno que salga tras el 20N, explicándole el alto grado de sentido común del vecino de La Restinga, y sugiriéndole que recurra de manera inmediata a la policía o incluso a Centro Nacional de Inteligencia, para que localice a este vecino y le ofrezca el Ministerio de Sanidad. Si me hace caso, estoy convencido de que en poco tiempo dejará aflorar el volcán de la financiación, sabremos a que atenernos y se encauzará una nueva etapa.