| domingo, 19 de abril de 2009 h |

Pablo Martínez

Periodista e historiador

Mientras los farmacéuticos europeos esperan el pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia Europeo de Luxemburgo sobre el denominado ‘caso italiano’, para saber si se abre la puerta a la liberalización de las oficinas de farmacia, la distribuidora multinacional Celesio se ha lanzado a formalizar opciones de compra de farmacias en Alemania sin esperar a dicho fallo (ver EG núm. 424). Posiblemente se trata de una toma de posición arriesgada tras los malos resultados de esta empresa en Reino Unido, donde su cadena de farmacias Lloyds ha dado pérdidas en 2008 por efecto de las reducciones de los precios que el Estado paga por los genéricos y la debilidad de la libra esterlina.

La opción de compra de farmacias alemanas de Celesio, recogida en un contrato muy minucioso, plantea que el actual titular farmacéutico se reconvierta en un empleado con la categoría de gerente. Se detalla, y es lógico, que debe aceptar la incompatibilidad absoluta durante dos años de ser propietario de una nueva farmacia en un radio de 2,5 kilómetros de la actual, cláusula que se extiende a cónyuges, padres e hijos.

Lo que resulta más chocante de este contrato, aunque también podría calificarse de humillante, es que a dicho gerente le limitan la capacidad de decisión a cualquier gasto superior a los mil euros. Y es que, por encima de esa cifra tienen que solicitar autorización. Teniendo en cuenta que la facturación media de las farmacias alemanas es de 1.761.000 euros, la capacidad de decisión confiada al nuevo gerente farmacéutico dependiente de Celesio es del 0,05 por ciento.

Si se traslada ese supuesto a nuestro país, con una facturación media por farmacia de 670.000 euros, el gerente farmacéutico no podría tomar decisiones por encima de 335 euros. Es decir, menos que el encargado de una cafetería que gestiona pedidos superiores a esa cifra. Que nadie se llame a engaño. La opción liberalizadora, que es la opción por la que apuesta Celesio, convertiría a muchos de los actuales titulares de farmacias en empleados de octavo o noveno rango.