La ley fija la seguridad mínima de las farmacias, ‘puntos sensibles’ para los ladrones

El interrogante es cuándo se considera horario ampliado y cuándo de urgencia

| 2011-09-09T16:05:00+02:00 h |

i. g.

Madrid

Le robaron 200 euros y puede que le toque pagar 600. Esta es la situación que vive una farmacéutica de La Coruña, que sufrió un atraco el pasado 19 de junio. Este fue el primer susto, pero el segundo llegó cuando, tras denunciar los hechos, recibió una propuesta de sanción por atender en el mostrador, algo que prohíbe la ley durante el servicio de urgencia. El atracó sucedió un domingo a las 11.20 horas, por lo que Ariana Fernández, titular de esta farmacia de horario ampliado, considera que estaba de servicio ordinario.

“La ley es interpretativa y hace que uno me considere urgencia, porque suplo urgencias, y otro me diga que soy un horario ordinario”, explica Fernández, que pretende denunciar así un “vacío legal” que puede afectar a más compañeros. “Si nos aplicasen la ley que me aplican a mí, todos estaríamos multados”, advierte esta farmacéutica.

Por ello, ha pedido a las instituciones colegiales que definan cómo actuar. Además, presentará alegaciones a la sanción, que triplica la cantidad robada. “Lo que le están diciendo al ladrón es que puede venir a atracar, que con toda seguridad, por la cuenta que nos tiene, no le vamos a denunciar”, critica esta boticaria.

Según el artículo 131 del Real Decreto de Seguridad Privada, todas las farmacias deberán contar con un dispositivo de tipo túnel, bandeja de vaivén o bandeja giratoria con seguro, que permita las dispensaciones a los clientes sin necesidad de que entren en el interior. Y añade que “esta medida será obligatoria únicamente cuando las farmacias presten servicio nocturno o de urgencia”. La paradoja está, según Fernández, en que se permite a las boticas de horario ampliado suplir turnos de urgencias diurnos, por lo que “dependiendo del texto, eres horario ampliado o eres urgencia”.

Por lo que respecta a los turnos de noche, no hay dudas, pero algunos recuerdan que los boticarios deben dar atención farmacéutica, algo complicado de poner en práctica a través de un torno, destaca Carlos Varela, miembro de la junta de gobierno del COF coruñés. “¿Es la seguridad de la farmacia en contra de la seguridad sanitaria del paciente?”, se pregunta Varela, que cree que la legislación vigente, pensada “para el comercio en general”, requeriría adecuarse a las necesidades de la farmacia en particular.

Un coste necesario

Por su parte, Fernández insiste en que cuenta con todas las medidas de seguridad que exige la ley y con algunas extras. “Tengo cámaras, caja de apertura retardada, ventanuco, timbres de aviso, caja para estupefacientes, monitor de vídeo como los bancos…”, relata. En este sentido, desde los colegios de farmacéuticos se informa de los requisitos necesarios ante la apertura o el traspaso de una farmacia. “Supone un coste añadido, pero es algo que hay que hacer por ley”, afirma el secretario del COF de La Coruña, Héctor Castro.

Además, algunos colegios mantienen una estrecha colaboración con los cuerpos policiales. Este es el caso del COF de Tarragona, que trabaja con la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra para velar por la seguridad en las boticas, “puntos sensibles igual que las joyerías y los bancos”, según el presidente de los boticarios tarraconenses, Andreu Suriol. “Al ser tan accesible a los ciudadanos, también lo es para ‘los amigos de los ajeno’”, añade Castro.