El 42,3 por ciento de ellas han nacido en el departamento de una universidad

El acceso a la financiación es una de las principales dificultades para su creación

| 2011-10-07T17:13:00+02:00 h |

R. C.

Madrid

Se habla mucho de investigación y de innovación, sobre todo en estos tiempos de dificultades económicas. Sin embargo, cabe destacar que casi el 70 por ciento de las empresas instaladas en nuestro país llevan más de 42 meses en el mercado y, por lo tanto, están ya consolidadas. Frente a ellas, hay un 2,8 por ciento de empresas nacientes, con menos de tres meses en el mercado.

Así lo manifestó Alicia Coduras, directora técnica del equipo español de Global Entrepreneurship Monitor (GEM-España), durante la presentación del libro La actividad emprendedora de la Biotech Salud Humana en España, una obra fruto de la colaboración entre la Fundación Gaspar Casal, Amgen y la IE Business School, en base a la idea de un estudio GEM que analiza aspectos relacionados con esta labor emprendedora. Sin embargo, en este caso, estos aspectos se centran en exclusiva en España.

El estudio, cuyo objetivo era completar la información existente sobre el sector biotecnológico, ya que según Coduras, “faltaba la visión de los mecanismos para emprender”, también se centra en aspecto como puede ser el origen de las empresas. Así, precisa que el cien por cien de las empresas nacientes se han originado en un departamento universitario, un porcentaje que baja al 42,3 por ciento cuando se contabilizan también las empresas consolidadas y las nuevas, con un periodo de vida de entre tres y 42 meses. En cuanto al objetivo mayoritario por el que alguien se decide a emprender un negocio como este, el 31 por ciento de los encuestados afirmó que lo hace para crear nuevas moléculas.

Problemas

Uno de los problemas a la hora de crear una empresa biotecnológica es que se necesitan científicos que desarrollen moléculas, pero también empresarios que lleven una línea de negocio, algo que no siempre se cumple en todos los ejemplos. De hecho, la plantilla de más de la mitad de las biotech (50,7 por ciento) está solo compuesta por científicos, aunque el 40,8 por ciento asegura que, al iniciar su andadura profesional, tuvieron en cuenta tanto la línea de investigación como la comercial.

Y no solamente eso, sino que más de la mitad (57,7 por ciento) aseguran que identificaron el mercado y los clientes potenciales antes de embarcarse en sus proyectos para aterrizar en el mercado con una situación de “plena certidumbre”. Además, el 78,9 de estas empresas dicen que han conseguido que los científicos terminen adaptándose al entorno empresarial.

En cuanto a la participación cien por cien nacional en estas empresas biotecnológicas, los porcentajes son bastante altos, tal y como expuso Coduras. El 93 por ciento de las empresas que operan en nuestro país son completamente españolas, y casi el 90 por ciento del capital invertido para ponerlas en marcha procede también de manos españolas.

Sin embargo, el tamaño no es muy grande, ya que el 78,9 por ciento son micropymes y el 57,7 por ciento tienen a menos de cinco empleados en plantilla. Y, en medio de todos estos datos, Coduras ofreció una cifra para la esperanza en un futuro positivo: el 87,3 por ciento de las biotecnológicas tienen expectativas de crecimiento en ventas a cinco años vista.

A modo de conclusión, Coduras enumeró los diez puntos fuertes y los diez puntos débiles del sector a juicio de los empresarios. Así, la directora técnica de GEM-España situó la accesibilidad a la financiación como la principal dificultad a la hora de emprender un negocio, con un 44,9 por ciento y a mucha distancia del resto de opciones: mejora en la gestión empresarial y aumento de la visión comercial y promoción (19,4) o incremento en el enfoque internacional (18,4), entre otras. También el punto fuerte principal, innovación y creatividad, se sitúa con un 44,9 por ciento a mucha distancia del resto de las opciones. Entre estos otros puntos fuertes, los empresarios destacaron las tecnologías (24,6), los recursos humanos (23,2) o la flexibilidad y adaptabilidad (17,4), entre otros aspectos.

Por otro lado, de la parte cualitativa de la presentación se encargó Juan del Llano, director general de la Fundación Gaspar Casal, que se refirió a la última parte del libro y dedicó su intervención a leer algunas de las reflexiones más interesantes de personajes de relevancia dentro del sector de la biotecnología que se recogen en estas páginas.