| domingo, 19 de octubre de 2008 h |

redacción

Madrid

El Día Mundial de las Enfermedades Reumáticas, celebrado el pasado 12 de octubre, puso de manifiesto la importancia del problema que representan estas patologías degenerativas, presentes especialmente en la población longeva (se estima que el 80 por ciento de la población mayor de 70 años padece artrosis).

La Confederación Española de Pacientes Reumáticos (Confepar) aprovechó la fecha para advertir de la necesidad de ampliar el arsenal terapéutico para la artrosis, puesto que para el abordaje de esta patología que provoca dolor y pérdida de movilidad se usa “el mismo desde hace más de 30 años”. “Se ha quedado estancado a pesar de presentar efectos adversos y no ha evolucionado de forma paralela a otras patologías”, señaló Carmen Sánchez, vicepresidenta de esta asociación.

Esta reivindicación fue apoyada por los pacientes, ya que los resultados del estudio “Pacientes con artrosis: nivel de satisfacción con su tratamiento”, elaborado por Confepar, revelan que el 54 por ciento de los encuestados no estaba satisfecho con el tratamiento farmacológico que recibía en ese momento por no aliviar el dolor provocado por la artrosis. Los tratamientos que reciben la mayoría de estos pacientes por parte del médico de Atención Primaria se basan en antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINE (un 74,8 por ciento de los pacientes consultados), junto con analgésicos (62,5 por ciento).

La desconfianza en sus tratamientos estriba, según Patrick du Souich, presidente de la Sociedad Mundial de Farmacología Clínica, en que “los AINE causan importantes efectos adversos en el 30 por ciento de los artrósicos, así como complicaciones serias, como perforación, obstrucción y hemorragias gastrointestinales, en un 2 por ciento de estos pacientes”.

Cambio de tratamiento

La práctica totalidad de pacientes artrósicos insatisfechos con su terapia a base de antiinflamatorios o analgésicos demandan un cambio de tratamiento en favor de la combinación de un analgésico y un fármaco condroprotector, como es el condrotín sulfato. Esta nueva estrategia terapéutica cuenta con la valoración positiva de varias sociedades científicas existentes en torno a la artrosis, como la Sociedad Española de Reumatología (SER), la Liga Europea de Reumatología (Eular) y la Sociedad Internacional de Investigación de la Artrosis (Oarsi).

Sin embargo, estas recomendaciones no están teniendo el mismo calado en los profesionales sanitarios. Mientras que los reumatólogos ya prescriben esta terapia combinada en el 85 por ciento de los casos, no ocurre lo mismo en las consultas de atención primaria (AP). “En AP no se otorga la importancia adecuada a los pacientes con artrosis y, además, no se derivan los casos a los especialistas”, incidió Sánchez. “Si no se amplían los tratamientos seguirá cundiendo el desánimo en los artrósicos”, sentenció la vicepresidenta de Confepar.