J. R-T. Madrid | viernes, 10 de octubre de 2014 h |

La investigación española relacionada con las ciencias de la vida presenta una salud notable y los recursos que la administración destina, tanto a nivel económico como de personal, van en consonancia a pesar de los recortes que ha sufrido la I+D+i. El 35 por ciento de la última convocatoria del Plan Nacional de Investigación se destinó a la evaluación y posterior financiación de proyectos relacionados con la salud y, a falta de resolver las últimas alegaciones, “en los próximos días será publicada la resolución de la cita anual”, aseguraron desde el Ministerio de Economía.

La vocación de la convocatoria es competitiva para premiar la excelencia ante la falta de recursos. Los proyectos han sido evaluados en dos fases, una individual y otra colectiva, para “asegurar su calidad”, explican desde Economía. “En 2012 recibimos 7.022 proyectos y alcanzaron una media de notable y por los resultados que estamos viendo, estamos superando expectativas”, aseguraron.

Los criterios que los técnicos del ministerio toman como principal referencia son la relevancia del proyecto, la viabilidad de la propuesta (entre ambas tienen un peso del 50 por ciento), la adecuación del equipo de investigación (un 30 por ciento) y el impacto de la investigación (20 por ciento). “Tenemos que decir que con este modelo no solo hemos mejorado la cantidad de producción científica si no el impacto e incidencia que tiene en el resto del mundo”, explican desde Economía.

Del mismo modo, también se señalaron los defectos que tiene el sistema de investigación en España. “Tenemos una ciencia y unos científicos muy atomizados y este hándicap impide aspirar a retos más ambiciosos”. Otro de los problemas es la concepción del científico respecto a su proyecto. “El fin último es la publicación y eso es un error porque hay escasa transferencia de conocimiento”, afirman desde el ministerio.

Pero además de estos dos problemas que señalan al investigador, el porcentaje de inversión al sistema de I+D+i también es un lastre. En España se destina el 1,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), medio punto por debajo de lo destinado por la media de la Europa de los 27. “La estrategia de ciencia y tecnología es alcanzar ese 2 por ciento del PIB en 2020”, se escudan desde el ministerio de Economía. De momento, 2015 será un periodo con sombras a tenor de lo presupuestado para investigación.