El anuncio de Rubalcaba es la prueba de fuego de aquel punto, hasta ahora sin tocar, del CISNS del 18 de marzo que pedía que futuras financiaciones adicionales se dedicaran a sanidad de forma finalista
| 2011-07-08T19:40:00+02:00 h |

Poderoso caballero es don dinero. Rubalcaba lo sabe muy bien. Por eso nada mejor que una dosis extra de capital en un momento de necesidad para remontar unas encuestas que a día de hoy son muy desfavorables para el PSOE. Y si ese dinero sirve para sanear el que hoy es el servicio público más valorado por los ciudadanos, mejor que mejor. La propuesta abre, sin embargo, algunas cuestiones que necesitan respuesta inmediata.

Entre ellos, la más importante quizá sea la de la financiación finalista. Porque Rubalcaba ha prometido 8.000 millones para las comunidades para el año que viene, añadiendo su intención de que se destinen a Sanidad. Pero una cosas son las intenciones y otra las realidades. Muestra de ello es la Conferencia de Presidentes sobre financiación sanitaria, tras la que muchos responsables del Ministerio de Sanidad, como José Martínez Olmos, aún se andan preguntando dónde fueron a parar los fondos adicionales.

El anuncio de Rubalcaba es la prueba de fuego de aquel punto, hasta ahora sin tocar, del acuerdo unánime del Consejo Interterritorial del 18 de marzo de 2010… Aquel que partía de la base de que futuras financiaciones adicionales se dedicaran a Sanidad de manera finalista. Es necesario abordar de nuevo este debate, y el marco más indicado para ello será, sin duda, el próximo Consejo Interterritorial monográfico anunciado para cuando hayan tomado posesión de su cargo todos los nuevos consejeros de Sanidad.

Con las palabras del candidato socialista a las elecciones generales, la Sanidad ha entrado de lleno en una precampaña que se vaticina larga. El PP, en cambio, apuesta por la transparencia, la evaluación y la eficiencia, según un diseño trasladado por la propia Ana Pastor. Quizá no se trate de enfrentar ambas posturas, sino de intentar conjugarlas. Quizá sea la mezcla de ambos lo que termine por sacar la sanidad de la encrucijada en la que se encuentra. Evidentemente existe una deuda que hay que sanear, por el bien presupuestario, por el bien del sector y por el bien de los propios pacientes. Pero es necesario sentar las bases para que esta situación no se repita.