Solamente hay una cosa que cambie más que un político cuando

es un ‘ex’ alto cargo, y esa cosa es un político cuando es un ‘pre’ alto cargo

| 2011-09-23T16:20:00+02:00 h |

Muchos se preguntan cómo son los políticos en las distancias cortas. Sin duda es una interesante cuestión, pero que puede llevar a engaño si pensamos que el político ha sido, es y será siempre la misma persona, lo cual es un error de base. Solamente hay una cosa que cambie más que un político cuando es un ‘ex’ alto cargo, y esa cosa es un político cuando es un ‘pre’ alto cargo.

El ‘desinflamiento’ que ha ido experimentado la figura de Cristina Garmendia al frente del Ministerio de Ciencia es un buen ejemplo del primer cambio, de la misma manera que la defensa que hizo Boi Ruiz del copago sanitario antes de ser consejero es un claro ejemplo del segundo.

Mecánico como un interruptor que se enciende y se apaga en la mente en función del cargo que se ocupe. Este chip permite también que a toro pasado todo sean pulgas. La jornada que se llevó a cabo la semana pasada para reflejar la encrucijada en la que se encuentra el Sistema Nacional de Salud estuvo repleta de diagnósticos acertados, valientes y despolitizados… Todos ellos realizados por ‘ex’.

La ex ministra Ana Pastor defendió la necesidad de un Pacto por la Sanidad, aunque fue el PP uno de los que evitó que se llegara a un acuerdo en la Subcomisión del Congreso. Los ex consejeros de Sanidad Xavier Trias y Guillermo Fernández Vara (también alcalde de Barcelona y ex presidente de Extremadura, respectivamente) defendieron la imperiosa necesidad de que las administraciones gasten mejor, aunque ellos no se aplicaron el cuento cuando tuvieron la responsabilidad. Hablando de gastos superfluos, nadie dijo por ejemplo que los ex ministros (aunque no hicieran nada reseñable como ministros) no siguieran percibiendo su pensión vitalicia. Ese, por lo visto, es un beneplácito al que ningún ‘ex’ está dispuesto a renunciar.

Que nadie malinterprete estas palabras. Se agradece el mea culpa, pero esa honestidad la necesita oír la sociedad española por boca de sus actuales responsables, sobre todo de los que vengan, sin ‘ex’ ni ‘pres’ que valga. Y nadie espera oírlo ni antes ni después de las elecciones.