El ‘Plan Cospedal’ se ha autoproclamado como un ejemplo para el resto de administraciones y debe ser una de las bases para asegurar la financiación del Sistema Nacional de Salud y la farmacia
| 2011-09-02T16:20:00+02:00 h |

No puedes gastar más de lo que tienes. Crecemos aprendiendo ese ejemplo de nuestros padres, que saben que si no pagas puedes verte en serios apuros con familiares, amigos o hasta con alguna entidad bancaria que no va a dudar en embargar. Así que vivimos sometidos a la presión de nuestros ingresos. Precisamente por eso resulta extraordinario que los políticos hayan tenido que aprender esta lección aprobando una ley o incluso cambiando la Constitución. ¡Para que luego digan que no son una raza aparte!

Echando la vista atrás la razón es clara. Durante mucho tiempo los gestores han hecho de sus 17 casas unas repúblicas tan independientes que se han permitido el lujo de saltarse esa ley que es la base lógica de la economía doméstica. Ahora buscan culpables a partes iguales entre la crisis y los antecesores en el cargo para justificar recortes que en algún caso, se miren como se miren, son poco justificables.

No obstante, parece que los acontecimientos de los últimos días dificultarán en un futuro la alegría en el gasto público. Por un lado la modificación de la Constitución para impedir el déficit de las administraciones, pero muy especialmente el ejemplo dado por María Dolores de Cospedal con su plan de recorte del presupuesto, deben ser las líneas maestras que aseguren la salud de las cuentas públicas, el mantenimiento del Estado del Bienestar y, por tanto la viabilidad del Sistema Nacional de Salud, así como la tranquilidad de sus proveedores.

El inicio de los recortes de gasto superfluo, entre otras cosas los chiringuitos donde en muchos casos se coloca a los amiguetes, en Castilla-La Mancha no puede ser visto de otro modo que una política seria y responsable con el dinero público. La priorización de los gastos es siempre una obligación en cualquier administración pero en caso de crisis esa obligación resulta todavía mayor.

La presidenta castellano-manchega ha demostrado que es posible pensar desde cero en las necesidades de recursos que tiene una administración. Ha demostrado que es posible deshacerse del 20 por ciento de las partidas de gasto. Ahora debe demostrar que esa reducción sirve para asegurar la sostenibilidad de los servicios esenciales del Estado del Bienestar. Entre ellos, la farmacia.