Jordi Faus es abogado y socio de Faus & Moliner | viernes, 05 de octubre de 2012 h |

En España la Farmacia Hospitalaria tiene
un prestigio y reconocimiento que debe ser cuidado

En el hospital, igual que en las consultas de Atención Primaria y en el domicilio de los ciudadanos, el medicamento es una pieza esencial del cuidado de la salud. Al fin y al cabo lo que cura o previene, una vez realizado el diagnóstico, es el medicamento. En el medio hospitalario, la gestión de la prestación farmacéutica presenta singularidades, lo cual no es de extrañar habida cuenta de las patologías que se tratan en el medio hospitalario y del volumen de consumo.

Al aprobarse el Real Decreto-ley 16/2012, se introdujo una disposición, el artículo 7, con el objetivo de mejorar la eficacia en el uso de los medicamentos en el ámbito hospitalario. A tal efecto, la norma permite que las comunidades autónomas acrediten a los servicios de farmacia hospitalaria de su territorio para que en los mismos se puedan llevar a cabo operaciones de fraccionamiento, personalización de dosis y otras operaciones de remanipulación y transformación de medicamentos. La norma, sin embargo, no se queda ahí, sino que añade que esta acreditación se efectuará de modo que se garantice el cumplimiento de las guías técnicas de buena práctica aplicables; y que guías de manipulación, fraccionamiento y dosificación personalizada se elaborarán bajo la tutela de la dirección general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, recabando al efecto la colaboración de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y de expertos de reconocido prestigio.

Este artículo plantea numerosos interrogantes. En primer lugar, se trata de una norma que precisa de desarrollo ulterior para ser efectiva, pero hasta la fecha la dirección general de Cartera Básica de Servicios no ha elaborado guía alguna, y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios tampoco ha trabajado en este asunto. Por ello los servicios de farmacia hospitalaria todavía no pueden contar con tal acreditación y al menos de momento no deberían llevar a cabo operaciones de manipulación o fraccionamiento de fármacos. En segundo lugar, cabe preguntarse si las guías en cuestión o las comunidades autónomas exigirán que los servicios de farmacia cuenten con los medios adecuados para el control del medicamento que manipulen o fraccionen, de acuerdo con lo establecido en el dossier de registro de cada producto. Esto viene exigido por la Directiva 92/28/CE y debería cumplirse, porque de lo contrario se puede comprometer la calidad de los productos.

Cabe tener en cuenta, además, que si la manipulación implica que el medicamento se use en condiciones distintas de las autorizadas, se deben respetar algunas reglas: no procederá la manipulación si existe autorizada una presentación del medicamento que se corresponda con el producto fraccionado; y se deberá contar en todo caso con el aval de un facultativo y con el consentimiento informado del paciente. Si estas reglas no se respetan, se estará actuando de forma contraria a la lex artis, y en caso de que el paciente sufra daños como consecuencia de ello se derivarán responsabilidades administrativas y civiles. En algunos casos incluso se pueden derivar responsabilidades penales.

Debemos reconocer que en España la farmacia hospitalaria tiene un prestigio y reconocimiento indudable, que debe naturalmente cuidar. Para ello, creo que debe velar porque las medidas que supuestamente aporten eficiencia económica no violen los derechos de los pacientes a ser tratados con los medicamentos que se prescriban, en las condiciones en las que fueron autorizados después de haber sido evaluados por las administraciones europeas o nacionales competentes.

@FausJordi en Twitter