| viernes, 11 de junio de 2010 h |

Santiago de Quiroga

Los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de la zona levantina (Valencia, Alicante y Castellón) han acordado en sus respectivas asambleas jornadas de movilización. Otra vez les toca abrir brecha en una cuestionada huelga que ya han rechazado desde el Consejo General de COF en boca de su presidenta Carmen Peña. Hacer una huelga sin que el servicio al ciudadano se afecte no es fácil, y éste no debería verse perjudicado en un servicio privado de interés público. ¿O sí? Una huelga es una huelga, y siempre es el último recurso cuando el diálogo se ha roto o es inexistente. Otras fórmulas como la ‘huelga a la japonesa’ es una verdadera estupidez, ya que cuando se incrementa la producción por los operarios nipones se pretende perjudicar el precio de lo fabricado para perjudicar a la empresa. La huelga a la japonesa de las farmacias (aperturas de 24 horas) es una completa estupidez, visto así, ya que no perjudica a nadie excepto al que la hace.

El farmacéutico tiene derecho a ir a la huelga, y más si se decide en asamblea. Estoy seguro de que se tratará de minimizar el impacto en el paciente, pero en el peor de los casos éste deberá guardar cola para conseguir su medicina, en unas pocas farmacias de guardia. Así se van acostumbrando a las colas de la farmacia hospitalaria que algunos de ellos tendrán que hacer si no se encuentra una solución con los medicamentos de elevado precio.