Santiago de Quiroga | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

El PP en el Congreso ha rechazado la propuesta de crear un fondo para financiar las innovaciones, fondo que pretendía que los medicamentos novedosos no sean víctimas de las limitaciones presupuestarias. CiU y PSOE se quedan así sin su pretensión de imitar otros modelos europeos, en los que un fondo creado al efecto garantizaba que la innovación llegara al paciente. Algunas voces en Grecia reclaman abolir las patentes de los medicamentos más caros, permitiendo que compañías sin licencia los fabriquen a precio de harina. También se pueden abolir los impuestos de los griegos (así tendrán más dinero las familias helenas), y de paso, también se pueden recortar los beneficios empresariales y la libertad de expresión. Todo vale menos pagar. En España ha habido alguna cabeza pensante que, para ahorrar, manufactura en las farmacias hospitalarias algunos principios activos comprados a granel. Jugar a fabricar medicamentos es otra genial idea que se ha puesto en marcha en algunas CC.AA. traspasando la legalidad. El ministerio de Sanidad tiene en la equidad uno de sus problemas mayores, que la innovación no llegue al paciente es una patada a las CC.AA. en el culo del ministerio. Una patada dolorosa y, quizás, injusta.

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