Santiago de Quiroga | viernes, 20 de julio de 2012 h |

Cristóbal Montoro no pudo ser más claro sobre la situación económica. No hay dinero. Lo dijo claro y lo ilustró con las consecuencias de una disminución de los ingresos esperados de la administración: “Podría no haber dinero para pagar las nóminas de los funcionarios”. Mariano Rajoy prometió decir la verdad, y no cabe duda que sus ministros no están en eufemismos. Los que negaron la crisis, los de la “desaceleración acelerada” suben la pancarta de “no a los recortes”. Yo les diría que intenten concretar a qué recortes dicen “no”. Si es a todos, me suena a demagogia, que quieren que les diga.

En Galicia las faltas son motivo de rifirrafe entre boticarios y la consejería, y como las meigas, no saben si las hailas. La reducción de stocks es una realidad, y la distribución alerta que va a ser más común en el futuro, ya presente. La farmacia de la playa recibe a los turistas con unos stocks mínimos y poco personal, ya que le falta el dinero para pagar lo uno y lo otro. Entre todo esto, Vicenç Calduch se estrena en la presidencia de Fedefarma con una reflexión de los que están llamados a liderar las organizaciones en tiempos revueltos: “La crisis es un revulsivo, sin ella no hay desafíos”. Sin dinero y sin medicamentos a las farmacias les quedan pocas opciones. Agudizar el ingenio, claro.

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