Santiago de Quiroga | viernes, 31 de agosto de 2012 h |

Varias CC.AA. han optado por llevar la política por el camino de la demagogia. Se oponen a la necesidad de apretarse el cinturón y no quieren para sus presupuestos lo que sí han querido para la industria, la farmacia y la distribución. “Que se aprieten el cinturón otros” deben pensar, mientras que enarbolan la bandera de que la sanidad debe ser gratuita para todos, y así consolidar a España como el país de la UE en el que menos se paga por los medicamentos y nada por los actos sanitarios.

Poner fin al abuso en el uso de los recursos sanitarios es una decisión valiente pero fácilmente utilizable por la oposición. El argumento está servido, ya que resulta muy sencillo la casposa defensa de los que no pueden pagarse sus medicamentos, o de los supuestos perjuicios al cerrar centros de salud poco aprovechados. Pues no. Pagar los medicamentos, de una forma moderada y ajustada a la renta, o a la situación de cada uno, es como pagar la renta o el IVA. Nos toca a todos de manera justa; según lo comsumido y nuestro salario. ¿Que ya pagamos la sanidad con nuestros impuestos? Sí, pero hemos querido seguir teniendo una sanidad gratis total y los números no cuadran.

Quitar de la financiación pública los medicamentos para síntomas menores no puede criticarse en serio, con moderación y sentido común. Proteger la salud no choca con optimizar los recursos sanitarios, es un deber.

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