| viernes, 21 de enero de 2011 h |

Santiago de Quiroga

Farmaindustria está intentando que las diversas administraciones entiendan que no es posible el “todo vale” sin dinamitar la actividad del sector, la investigación, la innovación y la confianza-país. Dejar a la improvisación de los catálogos autonómicos y de sus regulaciones la política farmacéutica es como dejar que emitan billetes cada una de las comunidades autónomas.

Que el PSOE no vea claro el discurso de Mariano Rajoy en esta materia es fruto del entorno político actual. El cambio de gobierno de Galicia se produjo en una situación en la que ganar las elecciones para el PP no estaba tan claro como ahora. ¿Cómo va Rajoy a abrir un frente con Galicia por un asunto que afecta al sector del medicamento? En la política farmacéutica gallega manda cada vez más el Gobierno gallego, diga lo que diga la Constitución española y su artículo 149. Todos se secan lágrimas y mocos con ella.

Si al Ministerio de Sanidad y al PSOE le apareció una china en el zapato con Andalucía y su way of life, ahora al PP le sorprende el catálogo aprobado y vigente desde el lunes pasado en Galicia. Un catálogo que abre la puerta no sólo a decir qué principio activo será financiado, sino que permitirá, entre cada una de las actualizaciones de los PR, bajar precios con un principio activo financiado, en detrimento de otros. Galicia puede ser el principio del caos.