| viernes, 26 de marzo de 2010 h |

Santiago de Quiroga

Hay quien piensa que los 1.500 millones de ahorro es un mal menor, dado que podría haber sido peor por haber incluido en los recortes a todos. Que el 40 por ciento de dicho recorte recaiga en cuatro compañías no libra a muchos. Los que afirman esto apenas se han visto afectados por las medidas ahora, pero nadie evitará que se afecten en el futuro. Mucha obsesión por evitar la bajada lineal de precios y la bajada curvilínea que han ofrecido es, si cabe, peor. Lo que les ocurre a unos pocos ahora sólo es superado por la rebaja a los genéricos: con el escaso margen con el que manejaban sus cuentas empresariales, ahora tienen menos. ¿Se pretende con ello una concentración de empresas de genéricos? Pues si es así, algunas se irán o cerrarán.

Fenin, la patronal que ha dejado de hablar de deuda para hacerlo ahora de empleo, se ha atrevido a aventurar que un 20 por ciento de los empleos del sector se podrían perder, unos 8.000. Para Aeseg, por lo que le toca, serían 2.000, y para la empresarial de la farmacia, FEFE, otros 5.000. Cada uno hará sus cálculos a su manera, pero no parece que esto vaya a dinamizar la economía, como no se esté pensando en lanzarla al abismo.

El papel de algunos primeros ejecutivos de la industria es complicado. ¿Cómo explicar a sus casas matrices que la estabilidad está controlada, que esto es para sostener lo insostenible? ¡Uf!