| lunes, 07 de octubre de 2013 h |

El envejecimiento de la población y el incremento notable de las patologías crónicas, que repercute en un elevada frecuentación hospitalaria a medida que aumenta la edad, suponen un reto de gran complejidad para la gestión clínica y asistencial. Por ello, el sistema sanitario debe adaptarse a este nuevo escenario para dar una respuesta adecuada, tanto en la atención de los pacientes, como en la eficiencia en el manejo de los recursos disponibles. Así se ha destacado en las II Jornadas de Gestión organizadas por Sedisa y Pfizer, clausuradas por el consejero de Sanidad de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado, quien ha subrayado la importancia de las estrategias de atención a pacientes crónicos, que persiguen mejorar la eficiencia, reducir las necesidades de hospitalización y el consumo de medicamentos innecesarios.

Para José María Pino Morales, director general de Asistencia Sanitaria del Servicio de Salud de Castilla y León (SACyL), son necesarios cambios estructurales, organizativos y culturales para afrontar los grandes desafíos del SNS, que se pueden englobar en: demográficos, epidemiológicos, económicos, clínicos y asistenciales, de fragmentación asistencial, seguridad clínica y calidad y atención a las expectativas ciudadanas. En el mismo sentido, Andoni Arcelay, del Servicio de Integración Asistencial y Cronicidad (SIAC) de Osakidetza, considera difícil la atención de este enorme colectivo de pacientes con la atención clásica fragmentada y reactiva, con un paciente educado para desempeñar un papel pasivo y sin criterios claros de integración asistencial, “pero todo eso está cambiando con los diferentes abordajes que se están realizando”. “La gestión clínica debe asumir el reto de una adecuada priorización de los pacientes (estratificación) para diseñar intervenciones costo-efectivas y el buen manejo de los procesos siguiendo rutas asistenciales basadas en la integración de niveles asistenciales y profesionales”, añadió.

Precisamente, con el objetivo de mejorar la atención del paciente crónico, son varias las comunidades que han puesto en marcha estrategias específicas. En Castilla y León, la ‘Estrategia de atención al paciente crónico’ “nace con la visión de disponer de un servicio de salud que proporcione una atención integrada y continuidad de cuidados, con capacidad de innovación y adaptación a las necesidades del entorno, garantizando la calidad de la atención y la eficiencia”, afirmó Pino. Para ello, se fundamenta en tres pilares básicos: integración asistencial, autonomía y responsabilidad del paciente (extendiéndolo a los familiares, cuidadores y asociaciones de pacientes) e innovación y gestión del conocimiento.

Dentro de las medidas ya realizadas, Pino destaca la organización de una red de colaboración con las asociaciones de pacientes y la puesta en marcha de unidades de convalecencia sociosanitaria y la estratificación de la población. Sobre los resultados de la Estrategia, los más inmediatos se esperan para los primeros años de implantación e incidirán en el número de reingresos hospitalarios y en la frecuentación de urgencias de pacientes pluripatológicos.

Por su parte, entre los pilares sobre los que se asienta la Estrategia para afrontar el reto de la cronicidad en País Vasco, cabe mencionar la integración de niveles (incluido el clínico, social y comunitario), y los profesionales y herramientas (incluidos los Sistemas de Información y las nuevas tecnologías no presenciales), todo ello con una visión centrada en el paciente y con la estratificación como elemento importante para seleccionar grupos de intervención adecuados. “Todo ello sin olvidar una actuación, que cada vez debe ser más importante, en el ámbito local, sobre la población sana promoviendo hábitos saludables y conductas preventivas”, apuntó Arcelay.