C. R. / J. R. Madrid | viernes, 08 de julio de 2016 h |

A principios de año fue La Rioja, con su Comisión Asesora Técnica para el Uso Racional de los Medicamentos. Ahora le llega el turno a Cantabria. La aparición del Comité Corporativo de Farmacia, publicado en su boletín oficial regional del pasado 4 de julio, es el último ‘suma y sigue’ de organismos que, aprovechando la necesidad de regular campos derivados del Real Decreto-ley 2012 y de impulsar medidas tendentes a una mejor utilización y prescripción de medicamentos y productos sanitarios, añade nuevas sombras a la equidad en la prestación farmacéutica en el Sistema Nacional de Salud.

El nacimiento del Comité Corporativo de Farmacia coincide, además, con un repunte del 10,84 por ciento en la factura farmacéutica cántabra en mayo, el segundo más elevado de todo el Sistema Nacional de Salud, por detrás de Aragón. La respuesta de esta última región, hace varias semanas, fue la de crear una Comisión Mixta entre las consejerías de Sanidad y Hacienda con el objetivo de fiscalizar el gasto. En aquel entonces, el gobierno aragonés indicó entonces que esta comisión no era “un órgano de control”, sino un “elemento de coordinación” cuyas decisiones no afectarían a la prestación del servicio público. Cantabria presenta su Comisión en los mismos términos. Su consejera de Sanidad, María Luisa Real, asegura que este organismo, que nace como un órgano colegiado “de carácter consultivo, de asesoramiento y de apoyo” a la Dirección Gerencia del Servicio Cántabro de Salud, no tendrá un carácter economicista y actuará “siempre con el respeto a la libertad de prescripción del médico”.

En su exposición de motivos, la orden otorga mucho peso al uso racional del medicamento, a la coordinación (regional) y a la necesidad de disponer de un órgano colegiado responsable de los protocolos terapéuticos de aplicación en determinadas situaciones especiales en la utilización de fármacos, tal y como establece el 16/2012. En cambio, sólo en una ocasión se hace referencia a la palabra “sostenibilidad”, pese a que muchas de las funciones que tiene atribuidas encajarían en este ámbito.

Entre las más llamativas está la de evaluar todas las propuestas de inclusión de nuevos medicamentos que remitan las Comisiones de Farmacia y Terapéutica de los centros, que deberán ser debidamente motivadas y conforme a los protocolos que se establezcan. Preguntada al respecto, la consejera apuntó que las innovaciones “deben ser evaluadas porque hay que tener en cuenta la sostenibilidad del sistema” y para responder las preguntas a las que se enfrentan los gestores: “¿Es justificable la innovación a cualquier coste? ¿Se deben regir por las leyes del mercado? ¿Es ético establecer áreas prioritarias?”, pregunta Real.

Dicho esto, Real matizó que, si bien la Comisión tiene por objeto evaluar las innovaciones terapéuticas no lo hará “desde el único criterio del precio”, sino de la eficacia y la eficiencia “y, cómo no, también del coste”.

La Consejería de Sanidad también incide en la vertiente formativa asociada a esta Comisión, que editará “información objetiva e independiente sobre los medicamentos”. Otras de sus atribuciones pasan por elaborar un formulario de medicamentos y productos sanitarios único para todos los centros hospitalarios públicos cántabros y una Guía Farmacoterapéutica en el marco de la prestación farmacéutica ambulatoria.

Cabe recordar que estas comisiones cuentan con precedentes que rechazan su constitución: en mayo de 2015 el Tribunal Supremo desestimó un recurso de Aragón tras la eliminación de su comisión farmacoterapéutica.