Global Vigo | viernes, 07 de febrero de 2014 h |

Un proyecto sobre la esclerosis múltiple elaborado por el grupo de investigadores de Biocaps, del Instituto de Investigación Biomédica de Vigo, ha recibido un premio internacional en el certamen de la empresa estadounidense Raybiotech, que busca “identificar y apoyar las investigaciones más innovadoras en el ámbito biomédico”. Se trata de un proyecto, liderado por el investigador Carlos Spuch y recogido bajo el nombre de ‘Biomarcadores con valor diagnóstico y pronóstico en la esclerosis múltiple: Receptores LRPs eyneurotrofinas’, que ha sido elegido como uno de los diez mejores de entre 130 proyectos. “Es una alegría conseguirlo y un impulso que te dice que por ahí vas bien”, señala Spuch,

Sobre este particular, cabe destacar que la línea de trabajo del proyecto se basa en intentar ver “qué ocurre en la neurona para que empiece a morir y por qué las células del sistema inmune entran en el sistema nervioso para matarlas, algo que, en condiciones normales, impide la barrera hematoencefálica”, explica.

Por todo ello, el proyecto trata de desarrollar nuevos biomarcadores para dos tipos de familias de proteínas, con lo que se pretende evaluar y buscar nuevas vías de detección de la neurodegeneración, comprobar el estado de la barrera hematoencefálica y descubrir por qué en esta enfermedad se produce la entrada de células del sistema inmune que dañan las neuronas. “La parte más importante del proyecto es poder diagnosticar y pronosticar la enfermedad”, indica Spuch, que apunta que, aunque los neurólogos diagnostican la esclerosis múltiple con bastante precisión, los protocolos de tratamiento son “muy caros, requieren tiempo y no siempre funcionan”, por lo que, con este método de estudio tienen el objetivo de “saber qué tratamiento va a funcionar”.

La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central que provoca que las neuronas pierdan su recubrimiento de mielina y, por tanto, pierdan comunicación entre ellas. Hoy en día no se dispone de un tratamiento que impida que entre el 75 y el 80 por ciento de los afectados sufran a los 25 ó 30 años de iniciarse la enfermedad un grado de discapacidad “que les impida desarrollar una vida normal”, puntualiza el investigador.