La Federación Internacional Farmacéutica (FIP) ha creado una novedosa herramienta de autoevaluación regulatoria para facilitar la atención farmacéutica de enfermedades no transmisibles (ENT). Con ello, la FIP insta a todas las partes interesadas –reguladores, ministerios de salud, formuladores de políticas y organizaciones farmacéuticas nacionales– a evaluar las regulaciones de cada país en este área.

La herramienta ha sido desarrollada por un grupo de expertos y se basa en las experiencias de países donde los servicios de farmacia dirigidos a las ENT (incluidas las pruebas, la medición de parámetros, como presión arterial y volumen espiratorio máximo, y la prescripción o modificación de recetas) se han introducido y regulado con éxito, y en la legislación sobre la práctica farmacéutica alrededor del mundo.

“Esta herramienta de autoevaluación regulatoria no es específica para un área de ENT, sino que describe y permite roles más amplios para los farmacéuticos. Aunque se centra en la práctica de la farmacia comunitaria y en mejorar la accesibilidad a la atención primaria de la salud, también se puede aplicar a los farmacéuticos que ejercen en hospitales, centros de atención a largo plazo u otros entornos de atención centrados en el paciente”, ha explicado Ronald Guse, presidente del Foro FIP de Reguladores Profesionales de Farmacia.

La experiencia en otros países

Según ha apuntado Guse, algunos países han redactado y promulgado leyes que posicionan al farmacéutico como un profesional capaz de brindar atención a los pacientes con enfermedades no transmisibles y satisfacer sus necesidades y, al mismo tiempo, han llenado de forma segura algunos vacíos existentes.

La herramienta lanzada por la FIP “proporciona una excelente plantilla para evaluar el estado de la práctica farmacéutica con respecto a las ENT, además de ser una herramienta de gran valor para los países que actualmente no tienen farmacéuticos involucrados en un alcance ampliado en esta área”, ha indicado Guse.

Asimismo, ha expuesto que la herramienta puede ser útil a la hora de desarrollar estrategias o habilitar marcos regulatorios en países donde los farmacéuticos tienen un papel limitado en las estrategias de atención, pruebas y tratamiento de las ENT. “La promulgación de leyes nuevas o la modificación de las existentes puede ser un proceso lento. La clave es crear una legislación habilitante e incluir más descriptores y limitaciones en las reglamentaciones. Esto crea un proceso más simple y ágil, y está respaldado por esta herramienta”, ha concluido.

El desafío de las ENT

Las ENT presentan un gran desafío para los sistemas de salud. Asimismo, la FIP pone de manifiesto el “número inadecuado de proveedores de atención médica suficientemente capacitados” para abordar este tipo de enfermedades. Por ello, considera necesario mejorar el papel del farmacéutico y la disponibilidad de servicios de atención primaria de la salud en la farmacia comunitaria.

La Federación ha abordado las necesidades en esta área a través de su Programa de Transformación de la Práctica sobre ENT, dando como resultado el “Manejo de enfermedades no transmisibles: Autoevaluación regulatoria y herramienta de desarrollo para transformar la práctica farmacéutica”.


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