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Alberto Cornejo Madrid | jueves, 05 de diciembre de 2019 h |

Del 2 al 13 de diciembre, Madrid es ‘capital’ de la lucha contra la “crisis climática”, al asumir —en detrimento de Chile— la organización de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25).

Un problema que acucia el planeta en el que es capital, valga la redundancia, que la búsqueda de soluciones impliquen a todos los países, sociedad y sectores. Una amalgama de actores entre los que también se incluye —y ya actúa al respecto— el sector farmacéutico y, dentro de él, las oficinas de farmacia.

No cabe duda que la aportación ‘cumbre’ de las farmacias españolas a la sostenibilidad del medio ambiente es su implicación en el Sistema Sigre para el correcto reciclaje y tratamiento de los residuos de medicamentos. Tanto con la presencia de ‘puntos Sigre’ para su depósito en la práctica totalidad de la red nacional (formada por 22.070 establecimientos) como con la labor de concienciación ciudadana sobre la importancia de este correcto reciclaje desde los mostradores hacia los pacientes.

La gestión eficiente de los residuos —en especial de productos de origen químico como son los medicamentos— es una área estratégica para mitigar las emisiones contaminantes y para facilitar una óptima transición energética. En este sentido, desde el inicio de su participación en el sistema Sigre (2001), se han logrado importantes hitos ambientales. Por ejemplo, gracias a esta recogida de residuos medicamentos en las farmacias y su posterior correcto tratamiento, y junto a otras medidas aplicadas por el resto de la cadena (ver informaciónes en este mismo número) se ha evitado la emisión de más de 80.000 toneladas de CO2, uno de los principales gases causantes del efecto invernadero.

A ello, se suman otras 21.000 toneladas cuya emisión se ha ahorrado gracias a la logística inversa que la distribución farmacéutica aporta al funcionamiento de Sigre para retirar los residuos de los puntos Sigre, aprovechando el viaje de vuelta a los almacenes que efectúan las furgonetas de reparto.

‘Ecofarmacias’

Aunque los puntos Sigre pueden considerarse la aportación ‘cumbre’ y, sobre todo, general, de las farmacias en la lucha contra el cambio climático, no es ni mucho menos la única. No lo es, por ejemplo, desde que existe el concepto de ‘ecofarmacia’.

Fue un farmacéutico titular de Mairena del Aljafare (Sevilla) el que de forma pionera en España, en 2015, decidió que en su establecimiento no solo había lugar para el compromiso con la salud de los pacientes, sino también la del entorno. Desde entonces, conceptos como autosuficiencia energética, descontaminación electromagnética o interiorismo basado en geopatías forman parte del funcionamiento de esta farmacia. “Aplico al trabajo mis convicciones ecológicas y medioambientales, además de ser una forma de evidenciar que nuestro compromiso con la salud es radical y llevado hasta las últimas consecuencias”, apuntaba por entonces a EG el titular de SanaFarmacia, Francisco Galán.

Por ejemplo, en esta farmacia se extrae energía del subsuelo para climatizar la farmacia sin consumir ni un solo kilovatio de la red y convertirla así en un establecimiento autosuficiente energéticamente. También cuenta con un jardín vertical que cubre el perímetro de la fachada del local. Más allá de ayudar a filtrar los gases nocivos y atrapar y procesar kilos de materiales pesados, cabe recordar que un metro de cobertura vegetal genera el oxígeno requerido por una persona en todo el año.

Otras medidas con los que cuenta esta botica permiten, además, que el local esté libre de contaminación electromagnética —gracias a un sistema de ‘apantallamiento’ de muros y ventanas—, amén de que los materiales de construcción, mobiliario y decoración están desprovistos de sustancias tóxicas.

No cabe duda que, en esta farmacia, la no entrega de forma gratuita de bolsas de plástico —como ya prohibe la ley— pasa a un segundo plano. Pero no por ello debe obviarse esta medida con la que las farmacias, al igual que el resto de establecimientos comerciales, vienen contribuyendo desde julio de 2018 a un mayor cuidado medioambiental. Incluso, y gracias a la también colaboración de las cooperativas farmacéuticas, el objetivo es hacer entrega de bolsas de papel biodegradables para que el usuario rehuse del derecho que mantiene de adquirir (previo pago obligatorio) bolsas de plástico.

La farmacia, protagonista de la ‘COP25’

La farmacia también ha tenido su porción de protagonismo en esta ‘macro’ cumbre del cambio climático celebrada por Naciones Unidas en Madrid. En concreto, lo ha tenido a través de la web ‘ecoFarmacia’ promovida por Sigre, la cual ha sido presentada en este encuentro como “ejemplo de acción medioambiental”. En concreto, ha sido la entidad “Comunidad #PorElClima” —promovida por la Oficina Española de Cambio Climático, la Fundación Biodiversidad, Pacto Mundial de Naciones Unidas, Cruz Roja, WWF y Ecodes, entre otras instituciones— la que la ha seleccionado para su exposición dentro de un paquete de las “101 mejores prácticas empresariales de acciones #PorElClima”. Cabe recordar que la web interactiva ‘ecoFarmacia’ fue presentada en marzo de este año y recopila un total de 77 buenas prácticas que las oficinas de farmacia pueden implementar en su actividad diaria para cuidar del medio ambiente. Esta web está dirigida de manera específica a los farmacéuticos que desarrollan su labor en la oficina de farmacia, con el fin de mostrarles las principales medidas e iniciativas que pueden adoptar para que su trabajo sea medioambientalmente más sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Las medidas están clasificadas en cuatro ámbitos de actuación: uso eficiente de la energía, ahorro de agua, optimización de los recursos y uso responsable de bienes y servicios.