El IV Congreso médico & farmacéutico, organizado conjuntamente por SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) y SEFAC (Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria), ha puesto el foco en las trabas que tienen los profesionales para prescribir y dispensar los medicamentos que necesitan los pacientes. La conclusión pasa por un mayor respaldo de la Administración y por contar con más herramientas tecnológicas.

Existen tres áreas en las que mejorar con el objetivo de aumentar la accesibilidad y la calidad de la atención en primaria: la comunicación bidireccional entre médicos y farmacéuticos a través de la receta electrónica; llevar a cabo mejoras en el terreno de la prescripción y la implementación de nuevas tecnologías en las consultas -médicas y farmacéuticas- para mejorar la comunicación telemática.

Vicente J. Baixauli, presidente de SEFAC, ha señalado que “es imprescindible que haya una estandarización de los distintos modelos para que se incluya la posibilidad de que médicos y farmacéuticos nos comuniquemos de manera bidireccional para aportar la información clínica necesaria que pueda ayudar a mejorar la atención de los pacientes”.

Por su parte, el presidente de SEMERGEN, José Polo, ha insistido en esta línea: “En la actualidad no hay acceso a una historia clínica digital única, lo que en la práctica se traduce en que un médico, cuando atiende a un paciente, no siempre conoce su historial clínico de manera actualizada, esto es especialmente trascendente cuando se trata de atender a pacientes desplazados de su lugar de residencia habitual y dificulta prestar una atención de calidad, pues puede haber información terapéutica de los pacientes que se desconoce”.

La prescripción a examen

Hay que tener en cuenta que en el terreno de la prescripción hay tres impedimentos a considerar: la existencia de visados como herramienta que promueve un uso racionado del medicamento, en lugar de un uso racional; la reserva de medicamentos para su prescripción y dispensación en el ámbito hospitalario sin una justificación sanitaria real y simplemente por motivos de control del gasto y el establecimiento de algoritmos de prescripción en algunas comunidades autónomas que limitan la capacidad de actuación del médico.

En cuanto a los problemas más comunes que se dan en la dispensación de medicamentos, destacan: el desabastecimiento; la necesidad de cambiar la forma (por ejemplo, comprimidos por sobres); la necesidad de modificar las dosis; las recetas caducadas y las prescripciones incompletas.

De todos estos problemas muchos sólo se pueden resolver derivando al paciente al centro de salud, pero podrían solucionarse con lo que ya se conoce como “dispensación excepcional”; esto decir, la posibilidad de salvaguardar el espíritu de la prescripción por parte del farmacéutico, ante una situación de urgencia o necesidad, en la que dispensa el medicamento más adecuado dentro de las posibilidades reales de las que dispone con el fin de garantizar al paciente su disponibilidad y uso adecuado de su medicación de acuerdo con el paciente y sus necesidades. Una norma que ya rige desde hace años en Reino Unido, Canadá, EE.UU., Australia o Nueva Zelanda, y que es una petición reiterada de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP).

Unificar criterios e innovar

Por otro lado, y en cuanto a la distintas normas que se siguen en cada comunidad autónoma, hacen que Baixauli ha indicado que “es imprescindible que haya una estandarización de los distintos modelos para que se incluya la posibilidad de que médicos y farmacéuticos nos comuniquemos de manera bidireccional para aportar la información clínica necesaria que pueda ayudar a mejorar la atención”.

Además, Polo ha insistido en que la ausencia de estandarización se da también en la historia clínica: “en la actualidad no hay acceso a una historia clínica digital única, lo que en la práctica se traduce en que un médico, cuando atiende a un paciente, no siempre conoce su historial clínico de manera actualizada, esto es especialmente trascendente cuando se trata de atender a pacientes desplazados de su lugar de residencia habitual y dificulta prestar una atención”.

En la actualidad, y debido a la pandemia de la COVID-19, la consulta telefónica ya se ha instaurado en muchos centros de salud y podría a evolucionar hacia la vídeo-consulta. Del mismo modo, en el ámbito farmacéutico, se debe desarrollar la tele atención farmacéutica (TAF).

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