¿Hemos aprendido lo suficiente para evitar nuevas olas? ¿Qué alternativas a las medidas ya tomadas pueden articularse? ¿Hay margen para un mayor aprovechamiento y contribución en la lucha contra la COVID-19 de profesionales como los farmacéuticos comunitarios?

Son muchas las preguntas que, un año después de que irrumpiese la pandemia en España, siguen pendientes de respuesta. O bien hay múltiples valoraciones a las mismas. A algunas de ellas intentaron arrojar luz diversos representantes de los colectivos médico y farmacéutico que participaron en el webinar “¿Evitaremos nuevas olas? El futuro de la Sanidad después de la pandemia” organizado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac) con la colaboración de Boehringer Ingelheim.

Es obvio que nadie puede poner aún, con certeza, fecha de caducidad a esta pandemia. La batalla contra la COVID-19 sigue abierta y, en ese sentido, cada acontecimiento en este último año debe servir como aprendizaje en esta lucha. Por ejemplo, Vicente Baixauli, presidente de Sefac y participante en este encuentro, considera que son varias “las lecciones aprendidas” en el abordaje de esta crisis. Para este profesional, una de ellas es que “no cabe el relajamiento y que existe un pulso complicado de mantener entre las medidas sanitarias y las económicas”.

En el ‘debe’, el presidente de Sefac considera que “ha faltado liderazgo o una verdadera apuesta conjunta y coordinada por parte del Ministerio de Sanidad, aunque también por parte de los propios sanitarios ha faltado coordinación”, asume.

Por su parte, su compañero en este debate virtual, José Polo, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), considera que “no se ha aprendido de esta crisis tanto como se debería”. ¿El argumento? “Seguimos siguiendo tibios en la toma de medidas y se cambian continuamente protocolos y pautas de actuación. Aprendemos despacio y a trompicones”, enumera como ejemplos.

El ámbito hospitalario —uno de los epicentros de la lucha contra la COVID-19— también estuvo representado en este encuentro en la persona de Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal (Madrid). “Sí hemos aprendido mucho en este tiempo, pero no hemos aplicado lo aprendido. Sabiendo que pueden venir nuevas olas, no adoptamos medidas con anterioridad. La prevención o no de la cuarta ola no puede achacarse a falta de conocimiento”, opinó este experto.

Aprovechar los recursos humanos


En este encuentro organizado por Sefac salieron a la palestra algunas de las reivindicaciones no atendidas, o no en su plenitud, por las Autoridades sanitarias.

Por ejemplo, junto a una posible mayor coordinación que reclamaba Baixauli, se considera asimismo que no se está haciendo uso de todos los recursos profesionales y humanos con los que cuenta la Sanidad nacional. Es ahí donde entra en escena el colectivo de farmacéuticos comunitarios, en primera línea de la atención sanitaria pero con un papel en esta pandemia por debajo de sus posibilidades (a pesar de esta profesión).

“Si tenemos recursos olvidados, no podemos olvidar que la farmacia puede contribuir en muchos frentes de la batalla de la COVID. Bien sea desde el frente del diagnóstico, con la realización de pruebas, o la vacunación si fuese el caso”, valoró el presidente de Semergen. Una opinión que comparte Moreno. “Sabemos. por ejemplo, que el punto crítico para alcanzar la inmunidad es la vacunación, y aun así, no se ponen al alcance todos los recursos necesarios para vacunar de la manera más rápida y posible., expuso.

Sobre este asunto de una posible vacunación por parte de los farmacéuticos, el presidente de Sefac coincide en que “para alcanzar los objetivos del 70 por ciento de población vacunada en verano, hay que dedicar recursos; y entre ellos se encuentran los recursos humanos”. En este sentido, Sefac ha creado un registro para aquellos farmacéuticos voluntarios que, con la correspondiente formación que también facilita esta sociedad, quieran ayudar en la vacunación si la Administración así lo desease próximamente. “¿Somos distintos a los farmacéuticos compañeros europeos que inmunizan frente a la COVID-19?” cuestiona Baixauli.

De cara al futuro, en un hipotético escenario post-COVID, Baixauli pide “mantener la atención farmacéutica domiciliaria a personas vulnerables, que los medicamentos de dispensación hospitalaria estuviesen disponibles en farmacias y potenciar la comunicación con los médicos”.