En estas últimas dos décadas han estado siempre a disposición de la población, asegurando que todas las farmacias estuviesen bien abastecidas para atender a cualquier ciudadano que lo necesitase. Hablamos de los distribuidores farmacéuticos.

Y, a pesar de que parece obvia su importancia dentro de la sociedad, no ha sido hasta este último año cuando se han visto más valorados (aunque no todo lo que les gustaría). La crisis sanitaria ha mostrado el importante papel que desempeñan estos profesionales, sobre todo cuando se han mantenido en primera línea de pandemia para llegar, incluso, a los domicilios de cada ciudadano, con el propósito de no dejar a nadie sin su debido y necesario tratamiento.

Durante este periodo, empresas como Bidafarma, pusieron a disposición de las administraciones toda su red logística, colaborando activamente en el reparto de material sanitario o asumiendo el reto de la distribución de la vacuna del coronavirus.

Este último hecho reforzó el cambio que hizo la patronal europea de la distribución farmacéutica años atrás, cuando pasó a denominarse ‘Distribuidores de Salud’. Puesto que la población ha confiado en ellos para la custodia, almacenamiento y distribución de los viales para inmunizar a los ciudadanos.

“Las farmacias han estado abiertas y no han faltado los medicamentos. Hay un gran equipo humano que se ha expuesto y ha dado lo mejor de sí mismo”, expuso la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso en un acto de reconocimiento a estos profesionales.

Tecnología, legislación y espíritu

Entre algunos de los cambios más significativos que se han dado en los últimos años para los profesionales farmacéuticos a nivel legislativo se encuentra la aplicación de las Buenas Prácticas de Distribución; en este marco se introdujo el concepto de ‘especialización’ dentro de la distribución y se exigieron controles más exhaustivo en cada almacén. O, también la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, publicada en el Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio.

Aunque para muchos profesionales el paso de los años ha facilitado la introducción de otros avances, como en el ámbito tecnológico, que ha mejorado el servicio a las farmacias, también coinciden en que el espíritu de hace veinte años atrás es el mismo: el de proveer a las farmacias de medicamentos necesarios para atender a las demandas de salud de la población.

“Asimismo, desde la distribución farmacéutica cooperativa, también se ha asumido una responsabilidad social corporativa, que hace 20 años no estaba tan presente en esta actividad”, añade Jesús Porres Ureña, director general de Bidafarma.

Por parte de Bidafarma, uno de los aspectos a destacar dentro de la empresa que se han acometido en los últimos años han sido los procesos de concentración. Muy importantes, en opinión de Porres, para la defensa de nuestro modelo de farmacia.

Medicamentos ‘al aire’

Dron del proyecto Pharmadron durante el suministro de medicamentos en Teruel.

Uno de estos cambios tecnológicos en los que se enmarca la distribución farmacéutica se produjo dos años atrás, concretamente en la localidad de Teruel, donde el suministro de medicamentos se hizo desde el aire. Se trata del proyecto Pharmadron con el que Novaltia (en colaboración con un cluster regional) estudiaba la viabilidad de este servicio en situaciones de urgencia.

Con este tipo de proyectos, las empresas tienen el objetivo de garantizar el acceso universal a los medicamentos de toda la población a través de las farmacias, sin tener en cuenta su zona geográfica. Concienciadas con la huella medioambiental que generan y con la lucha contra el cambio climático entre sus pilares estratégicos, estos proyectos se basan en energía limpia, procedente de fuentes renovables.

De esta forma, además de ser sostenible, pretenden contribuir en la lucha contra la despoblación.

A domicilio

Un servicio cada vez más necesario, puesto que aquí también entra en juego las circunstancias de los pacientes vulnerables o de riesgo, incapaces de acudir a su centro o farmacia más cercana para obtener su medicación.
Según un estudio presentado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF), desplazarse a recoger la medicación al hospital cuesta tiempo y dinero a los pacientes. Exactamente una media de 42 km y más de dos años yendo a recoger la medicación al hospital.

Y, más allá de un futuro en que los drones puedan paliar estos datos, el presente cuenta con la dispensación de medicamentos de DH (diagnóstico hospitalario) desde el servicio de Farmacia de los hospitales, que ha logrado que miles de pacientes reciban su tratamiento en tiempo y forma en sus domicilios, evitando los desplazamientos a los centros hospitalarios.

Según el CGCOF desplazarse a recoger la medicación al hospital cuesta a los pacientes una media de 42 km y más de dos años yendo.

En los últimos años, algunas comunidades autónomas (CC.AA) como Galicia y Castilla-La Mancha han abierto la puerta a este servicio en sus normativas. Asimismo, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) también ha puesto en marcha con la farmacéutica AbbVie un plan de dispensación hospitalaria a domicilio.

Tras ellas, la Comunidad de Madrid es la siguiente que se une a este grupo. Después ser pionera en la dispensación domiciliaria de medicamentos hospitalarios (‘telefarmacia’), ahora tiene el anteproyecto de Ley de Farmacia como una de sus prioridades.

Una “batalla histórica”

Son muchos los avances que se han conseguido hasta el momento. Sin embargo, existe una “batalla” histórica con la que los profesionales llevan lidiando desde hace 15 años: conseguir el derecho al suministro.

Por ello, aunque las relaciones entre los laboratorios y los almacenes son, en general, muy buenas, las empresas farmacéuticas siguen reclamando un abordaje efectivo de los desabastecimientos de medicamentos. En este sentido, el sector mayorista insta a trabajar con una base de datos común continental de escasez de medicamentos y/o sistemas de alertas tempranas que involucre a todas las partes interesadas de la cadena de suministro.

Después de 15 años, las empresas farmacéuticas siguen reclamando el derecho de suministro.

Asimismo, también piden la armonización de las bases de datos nacionales de faltas y recuerdan que el sistema de verificación de medicamentos (SeVem, en su denominación nacional) no se está revelando como una herramienta efectiva para prevenir estas faltas.

El futuro de la distribución

Se habla del pasado y del presente, pero, ¿y el futuro? Desde el punto de vista de Jesús Porres, el futuro de la distribución farmacéutica pasa por la innovación tecnológica dentro de los procesos internos que repercuten directamente en las farmacias. “Por ejemplo, podríamos adelantarnos a tendencias de mercado con el análisis del Big Data”, detalla.

Por otro lado, el director general de Bidefarma habla, en relación con la distribución farmacéutica, sobre una mayor apuesta por ser un partner activo de la farmacia. “Aportamos servicios de valor para facilitar el día a día de los farmacéuticos y potenciar su labor asistencial, con la máxima cercanía”.

Por último, Porres señala un necesario fortalecimiento de las relaciones de la farmacia y la distribución farmacéutica con las asociaciones de pacientes ya que “la farmacia, y por ende la distribución, tienen un papel activo como coach de salud en la sociedad, ya que es la profesión sanitaria más cercana a la ciudadanía”.

Para llegar a este futuro, Porres ve imprescindible un escenario predecible que permita diseñar estrategias, que garanticen la viabilidad de tipo de negocio basado en la cercanía y la sostenibilidad. Y, por parte de la administración, contar con todos los recursos que la farmacia y distribución farmacéutica ponen a su disposición en estrategias de salud.


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