Integrarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS) o lograr potenciar la figura del farmacéutico comunitario son dos de los grandes retos a los que se enfrenta la Farmacia, tal y como señala en una entrevista a EG Manuel Martínez del Peral, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Además, la participación de este agente sanitario de primera línea en programas de cribado o en estrategias como la dispensación colaborativa están haciendo que su futuro se oriente hacia el desempeño de una labor más asistencial y que, paulatinamente, se vaya cambiado la concepción de que su papel se limita exclusivamente a la dispensación de medicamentos.

Pregunta. ¿Qué objetivos se marca la farmacia madrileña para este año?

Respuesta. Estamos trabajando con la Consejería de Sanidad en el desarrollo legal y en todas esas iniciativas que se empezaron en pandemia. Es momento de dejar los proyectos pilotos para que, utilizando los resultados obtenidos y la evidencia científica generada, demos el siguiente paso y se establezcan como servicios reales de la farmacia madrileña. Hablamos de proyectos como el del SPD, en el que se está trabajando para poder realizarlo como un servicio concertado. Se ha comprobado que genera unos beneficios asociados a la adherencia muy relevantes para los pacientes que están siguiendo determinados tratamientos, pero también para el sistema, porque el hecho de que haya un paciente controlado y adherido a su medicación evita muchos problemas secundarios que generan episodios de urgencia y llevan a hospitalizaciones, etc. También está la colaboración con los farmacéuticos hospitalarios en proyectos como la continuidad asistencial basada en una dispensación colaborativa que llevaría a acercar el medicamento hospitalario al paciente. Creemos que tiene una muy buena aceptación por el piloto que hemos visto, tanto en los pacientes como en los profesionales. Hay unas ganas de colaborar impresionantes. Además, estamos ilusionados por iniciar, en este primer semestre, proyectos como el “Prevecolon” que, por fin, llega a las farmacias madrileñas. Esto parecía algo muy complicado porque hasta ahora se hacía solo en centro de salud. Tenemos grandes expectativas en que haya resultados muy buenos y consideramos que su implementación puede reforzar esa descongestión del sistema.

P. Incidiendo en la dispensación colaborativa, ¿cómo avanza el programa en la región?

R. Estamos muy ilusionados. Hay un piloto que llevamos implementando diez meses junto con la Fundación Jiménez Díaz y con la Consejería de Sanidad. Se ha realizado con un solo producto, para pacientes de VIH, y los datos que tenemos están siendo muy buenos, es decir, más del 90 por ciento de los pacientes piden tener esa mayor accesibilidad al medicamento acercando ese punto de recogida a sus casas. Pero, para nosotros, lo fundamental es que esto se base en una colaboración muy diferente a la que hay ahora mismo entre el farmacéutico de hospital y el farmacéutico comunitario. Es decir, estamos tratando a un paciente, tiene que haber una continuidad asistencial y, para ello, se requieren sistemas de comunicación directos que nos permitan que ese paciente esté perfectamente atendido. Creemos que es un proyecto muy ilusionante y los resultados están siendo muy buenos. Todas las partes estamos muy alineadas: la farmacia de hospital, la administración, el Colegio de Madrid, las oficinas de farmacia… Además, este proyecto ya está demostrando su éxito en otras cuatro comunidades: Valencia, Cataluña, Andalucía y Cantabria. Es uno de los grandes proyectos para este año, sin lugar a dudas.

P. Por otro lado, ¿en qué punto se encuentra el desarrollo legislativo de la Ley de Farmacia de Madrid?

R. Estamos en un momento en el que hay muchos frentes abiertos, puesto que hay que hacer ciertos desarrollos reglamentarios derivados de la ley como son el tema del SPD, la atención farmacéutica domiciliaria o la implantación de la sección de nutrición en las oficinas de farmacia, que en Madrid ya puede realizarse por un farmacéutico adjunto al frente de esa sección. Todos estos desarrollos tienen una implicación en tiempo y en recursos importante que esperemos que a lo largo del año vayamos solventando. Un ejemplo de ello es el tema de guardias y horarios, que estará solventado en breve y por el que también ha habido una modificación legal para liberalizar toda esta situación.

P. Últimamente se está hablando mucho de la importancia de la integración de la farmacia en el Sistema Nacional de Salud. ¿Cómo de indispensable es para el sector que esto se lleve a cabo?

R. Es muy importante para todos, todas las partes tienen un interés común. Desde la Farmacia hemos demostrado, durante la pandemia, que hemos sido el primer punto de acceso sanitario de la población, que todos esos servicios que se implementaron por una emergencia funcionaron de una forma responsable, funcionaron de una forma eficiente y eficaz. Por tanto, no vemos por qué no se puede integrar a la Farmacia en nuestro sistema sanitario, pues vemos que somos una parte de la solución a los problemas y a los retos que tiene el sistema.

P. Profundizando en el Programa de Farmacia Rural acordado por el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. ¿Cómo lo valora?

R. Aunque este programa es más a nivel nacional, creemos que la farmacia rural tiene un papel fundamental. Si en la ciudad muchas veces su papel es realmente importante, lo es mucho más cuando hay poblaciones muy dispersas y cuando el único profesional sanitario que existe es el farmacéutico. Todo lo que sea potenciar la farmacia rural, potenciar los servicios que presta y ayudar a nuestros compañeros de farmacia rural es importante, pues en muchas ocasiones se encuentran con situaciones muy complejas en cuanto a horarios o en cuanto a guardias. Desde el Colegio de Madrid, este sector va a estar muy apoyado. Es cierto que en Madrid no es donde más farmacia rural hay, pero sí existe, aunque el porcentaje sea menor. Por tanto, apoyamos la farmacia rural y todo lo que sea mejorar sus condiciones.

P. Siguiendo esta línea, lo primero será realizar un proyecto piloto en una oficina de farmacia española. ¿Madrid estaría interesada en acoger este proyecto piloto?

R. Nosotros estaríamos encantados, pero muchas veces esos términos de ‘ruralidad’ se acentúan cuando las comunidades son mucho más extensas como puede pasar con Castilla-La Mancha o Castilla y León. En Madrid, en cambio, muchas veces tienes núcleos rurales donde existen farmacias que también se verían beneficiadas de los avances que se pueden producir, pero es cierto que normalmente hay poblaciones cercanas que solventan ese problema. No ocurre así en otras comunidades donde la extensión es tan grande que creemos que haría falta hacer más hincapié.

P. ¿Qué acciones concretas llevan a cabo desde el Colegio para mejorar las condiciones de la farmacia rural?

R. Las acciones no son demasiado abundantes ahora mismo. Es verdad que estamos negociando intensamente, por ejemplo, los servicios de guardia, de horarios… porque es muy complejo conciliar en las oficinas de farmacia de estas poblaciones. Creemos que hacen falta este tipo de negociaciones. Incluso en la Ley de Farmacia de Madrid ya hay ciertas adaptaciones horarias para las zonas rurales que cambian bastante del horario normal de una farmacia convencional, puede haber reducción en el número de horas, puede haber concentración de las horas en determinados días de la semana… Otra de las cosas que incluye esta ley es que, cuando se produzca un traslado de una oficina de farmacia en una zona rural con dos farmacias, se refuerce con nuevo botiquín a la farmacia que se queda. Así saldríamos ganando un poco ambas partes. Por un lado, la farmacia rural que se queda en esa zona y tiene un botiquín asistiría y aumentaría un poco su volumen y su capacidad para gestionar y, por otro, la farmacia que se va a una zona nueva podría seguir evolucionando sin dejar desatendida a una población, que es lo importante.

P. Actualmente, el sector se enfrenta a una carencia de profesionales de Farmacia Comunitaria. ¿Qué medidas concretas se deberían aplicar para potenciar esta figura?

R. Tenemos que generar una carrera profesional que sea atractiva para los farmacéuticos y eso pasa, a nivel autonómico de Madrid, por generar servicios asociados a la figura del farmacéutico adjunto. Esto permitirá el desarrollo de determinados servicios en los que ellos serán los propios responsables de los mismos. Con este tipo de iniciativas y la promoción de la colaboración farmacéutico titular-adjunto, tema que tiene una conferencia concreta en Infarma 2024, se pone de relevancia que con trabajo y con protocolos concretos bien estructurados y remunerados estamos viendo casos de éxito que pueden ser una guía.

P. Recientemente, se ha aprobado el Espacio Europeo de Datos Sanitarios, que tendrá su impacto en España. ¿Considera que la farmacia madrileña está preparada para la digitalización de los datos sanitarios?

R. La Farmacia siempre ha sido un servicio muy puntero en todos los avances en digitalización. No tenemos nada más que ver cómo se implantó SEVEM o todo el sistema de receta electrónica, tanto pública como privada. Por tanto, creo que la Farmacia no va a tener ningún problema en avanzar en aspectos ligados a la digitalización.

P. A las puertas de Infarma 2024, ¿qué mensaje mandaría a los profesionales del sector para que se animen a venir a este encuentro?

R. Infarma es el punto de encuentro a todos los niveles, tanto en conocimiento, que lo aporta el propio Congreso, como de novedades del sector, de la industria, que las aporta el salón y que es esencial para poder tener tu farmacia a la vanguardia, que es el lema de este año, o de cara a generar sinergias entre compañeros.

P. En los últimos años, el concepto de “sostenibilidad del sistema” ha estado en boca de todos los agentes del sector. ¿Cómo de crucial es que todos los eslabones de la cadena estén concienciados y lo tengan en cuenta en el desempeño de la labor profesional?

R. Cuando tenemos casi una crisis demográfica en la cual está aumentando, de una forma muy alarmante, el número de crónicos, el envejecimiento, los pacientes polimedicados, etc. tenemos que ser conscientes de que hay que empezar a tomar ciertas medidas que afecten estructuralmente al gasto sanitario. No podemos pensar que porque el sector farmacéutico esté en crecimiento esto es siempre una buena noticia y tengamos la percepción de que ‘cuanto más crezca mejor’, porque al final sería insostenible y difícil de manejar. Por lo tanto, estamos trabajando con la Administración en un cambio de paradigma, es decir, no solo hacer un gasto o una inversión en el medicamento si no también hacer una inversión en lo que es prevención y promoción de la salud desde la Farmacia.

P. Poniendo el foco en proyectos concretos ligados al fomento de esta sostenibilidad, ¿cuáles destacaría?

R. El papel y el rol del farmacéutico es esencial tanto en la prevención como en el ahorro económico para el Sistema Nacional de Salud (SNS). En este aspecto, proyectos como “Prevecolon”, que puede detectar un posible cáncer de colon en estadios muy tempranos, a nivel de sostenibilidad del sistema es crucial, porque evitamos que este paciente incurra en muchísimos tratamientos e incluso hospitalizaciones y cirugías, que hacen que el sistema se tense mucho más a nivel económico. También hay otros proyectos piloto, como lo que ya se están desarrollando con EPOC e, incluso, cáncer de mama. Ya parece que hay un test que empieza a detectar a través de una gota de sangre ciertos patrones que pueden desembocar en un cáncer de mama. Todo lo que vaya alineado con fomentar esta prevención y promoción de la salud, en un punto que es el más accesible a nivel sanitario, va a hacer que se generen muchísimos ahorros, tanto sanitarios como económicos o sociales. Por ello, es necesario que se implementen medidas para que tengan su efecto a medio-largo plazo, siempre les decimos a las administraciones que no podemos tomar medidas cortoplacistas determinadas por un sistema electoral a cuatro años, que la Sanidad, por su idiosincrasia, necesita de medidas estructurales y que estas darán frutos que beneficiarán al sistema en su conjunto.

P. ¿Hacia dónde se dirige la profesión farmacéutica y qué desafíos le deparan en el futuro?

R. Se dirige hacia una farmacia más asistencial, más integrada en el sistema sanitario, más reconocida por todos los agentes de este sistema como referente sanitario y como primer punto de acceso. Esto lo que tiene que llevar es a una farmacia más profesional, más relacionada con el paciente, pero, por supuesto, siempre manteniendo ese carácter de promoción y prevención de la salud. Con respecto a los desafíos, queremos romper un poco esa dinámica que hemos mantenido durante muchos años, que al final parece siempre que la Farmacia es solo un punto de dispensación de medicamentos, pero los profesionales realizamos un seguimiento de la adherencia a esos tratamientos y nos involucramos en mejorar la salud de las personas a corto, medio y largo plazo. Yo creo que eso es un desafío, cambiar ese paradigma de punto de entrega de medicación a punto sanitario de mejorar la salud de los madrileños, en este caso.


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