En la actualidad, es habitual escuchar a los representantes farmacéuticos defender que la pandemia ha facultado “de facto” la ampliación de nuevas funciones asistenciales por las oficinas de farmacia. La necesidad y la urgencia ha quitado la venda de los ojos a aquellas Administraciones que se mostraban reacias a facilitar este avance. En otras, donde sí había ya una apuesta clara por las farmacias, la pandemia sirve para sumar nuevos argumentos a la causa.

Así se valora, por ejemplo, en País Vasco, donde su Consejería de Sanidad tiene desarrollados diversos programas colaborativos con las oficinas de farmacia y en coordinación con otros niveles asistenciales. Así lo ha destacado su director general de Farmacia, Iñaki Betolaza, durante su participación en una mesa redonda en el Congreso Nacional de Atención Farmacéutica que celebra la Fundación Pharmaceutical Care del 3 al 5 de noviembre en Zaragoza. “Los tiempos juegan a favor de la farmacia. Si los servicios demuestran efecto-demostración, las reticencias caen por sí solas”, ha valorado.

En este sentido, Betolaza considera que “el modelo asistencial del futuro (de la farmacia) no puede ser el de hoy”. Una visión en la que coincidía un día antes, en el acto de inauguración de este Congreso celebrado el 3 de noviembre, Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Farmacéuticos: “la farmacia es asistencial o no tiene futuro”, expuso. Más en concreto, Aguilar reclamó un modelo asistencial que tenga como pilares esenciales “la cercanía, la accesibilidad y la profesionalidad”, con “una cartera concertada de servicios profesionales farmacéuticos asistenciales”.

Por su parte, Ana Dago, presidenta de la Fundación Pharmaceutical Care, quiso también recordar ante los cerca de 300 asistentes a este encuentro que “la farmacia comunitaria ha demostrado en la pandemia una vocación asistencial de primer nivel, justo cuando más había que demostrar esta vocación”. Una vocación que también agradeció en su intervención la consejera de Sanidad de Aragón, Sira Repollés, y que ha facilitado que se articulasen diversas colaboraciones en esta región entre Administración y farmacias frente a la COVID-19. Entre ellas, la realización en farmacias de autotest de COVID-19 tras habilitarse su venta libre y la emisión de certificados oficiales con los resultados. “En Aragón ha habido una apuesta por la fuerza sanitaria que aportan las farmacias”, refrendó Raquel García, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza.

De vuelta a Betolaza, y aunque en su región han predicado con lo que se pregona, sí quiso recordar que “una cosa es la voluntad y otra dar pedales (sic)”, para incidir en las dificultades que acarrea cualquier avance en este aspecto. “Nosotros sí tenemos voluntad política. Entendemos la atención sanitaria como un proceso colaborativo, y ese es el mensaje que debemos extender entre la red de farmacias”, expuso respecto a País Vasco.

¿Cómo ha cambiado la percepción sobre el farmacéutico?

No cabe duda de la buena estima y percepción que tienen los farmacéuticos comunitarios por la sociedad. En el XII Congreso Nacional de Atención Farmacéutica de Zaragoza se quiso analizar la no menos importante percepción que tienen otros compañeros sanitarios de estos profesionales, un aspecto fundamental de cara a la confianza que debe reinar en la colaboración multidisciplinar en beneficio del paciente. La sensación general de las distintas mesas redondas que abordaron esta cuestión pasa porque esta percepción, siendo ya óptima, ha mejorado desde que irrumpió la pandemia y las farmacias se situaron en primera línea de la atención a la población, en respuesta al cierre de actividad de los centros de salud durante buena parte de 2020. También respecto a la toma en consideración del parecer del farmacéutico en en la toma de decisiones clínicas. Por ejemplo, según los resultados de un programa piloto de seguimiento terapéutico desde las boticas a pacientes polimedicados llevado a cabo en País Vasco, a lo largo del estudio los farmacéuticos propusieron a los médicos de Atención Primaria implicados en la iniciativa cerca de 300 intervenciones. Pues bien, los facultativos aceptaron el 66 por ciento de las propuestas realizadas por las farmacias, frente al 24 que se denegó y un 10 por ciento que no obtuvo respuesta.


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