La Organización Farmacéutica Colegial ha planteado al Ministerio de Sanidad una batería de medidas “excepcionales” para utilizar la red de 22.000 farmacias como recurso sanitario básico en la lucha contra el coronavirus, especialmente para personas aisladas y grupos de riesgo.


El objetivo de estas peticiones pasa por poder asegurar la prestación farmacéutica a toda la población en este contexto de propagación del virus y “estado de alarma” decretado por el Gobierno, y la consecuente —sea aconsejada u obligada— limitación de movimientos.

De todas ellas, destacan sobremanera dos:que se permita la prestación farmacéutica a domicilio (una acción que ya se está promoviendo en países comoItalia) y que se flexibilicen los plazos marcados en los sistemas de receta electrónica para la retirada de renovación de tratamientos (de cara a la retirada del mayor número de tratamientos para patologías crónicas prescritos en una misma visita a la oficina de farmacia).


Respecto a la prestación farmacéutica a domicilio, los colegios farmacéuticos piden que se permita a los farmacéuticos comunitarios “acudir a los domicilios de los pacientes mayores y polimedicados para la entrega y el seguimiento de la medicación, de acuerdo con lo establecido con las autoridades sanitarias, evitando desplazamientos y riesgo de contacto de la población más vulnerable”, se apunta en un comunicado.


Respecto a favorecer la continuidad de tratamientos, se considera positivo “evitar desplazamientos innecesarios al centro de salud y garantizar la continuidad de los tratamientos y adherencia a los mismos, permitir al farmacéutico comunitario la dispensación de los medicamentos autorizados por el tiempo que se determine y de acuerdo con las instrucciones que dicten las Autoridades Sanitarias autonómicas”.


Otras de las medidas incluidas en este listado de peticiones de la profesión farmacéutica pasan, por ejemplo, por incluir a las boticas en los protocolos de emergencia establecidos en AtenciónPrimaria para evitar el colapso de los centros sanitarios —una petición constante desde que se conocieron los primeros contagios— y prevenir posibles desabastecimientos de medicamentos.