Acabar con los laboratorios clandestinos, la falsificación y el tráfico de medicamentos son algunos de los objetivos de las actuaciones policiales. La cantidad de estos laboratorios que se dedican a la preparación de drogas de diseño y fabricación de medicamentos está en aumento. Desde 2015 a 2023 se han desarticulado 19 laboratorios de medicamentos, seis de ellos también fabricaban otras drogas.

En el marco de la 23ª edición de Pharmalog, Juan José Castro, inspector jefe y jefe de la sección de Consumo, Medio Ambiente y Dopaje de la Comisaria General de Policía Judicial, ha dado algunas de las claves de las últimas estrategias que están siguiendo desde las Fuerzas y los Cuerpos de Seguridad del Estado. “En España hay laboratorios ilegales que camuflan los medicamentos bajo la apariencia de productos nutricionales o naturales”, indica. “Es muy preocupante, nos vamos encontrando cada vez más”, añade.

En el periodo 2022-2023, Castro señala que se están encontrando con una tendencia, la sibutramina, un fármaco anorexígeno utilizado para tratar la obesidad. Además, se están topando con que también hay proteínas que tienen componentes medicamentosos.

Anabolizantes camuflados en productos nutricionales

El inspector ha citado una operación en la que la misma organización vendía y creaba sus propias marcas de productos nutricionales. Esta contaba con el apoyo de un laboratorio, que se lo preparaba “ad hoc”. “Cuando había alguna queja del producto nutricional, cambiaban el nombre de la marca del producto y seguían funcionando”. Además, se comprobó que aparte de anabolizantes, también preparaban episdrol, un producto destinado a un consumo en el entorno del fisioculturismo. Este se presenta como alternativa a los esteroides anabólicos para aumentar la masa y la fuerza muscular. “Lo envasaban en cápsulas y lo vendían como si fuera un producto nutricional”, afirma. “Por la parte externa parece que es un producto nutricional, pero dentro viene la hormona. Ponen doble paquete”, recalca Castro.

Gracias al trabajo conjunto realizado desde siete provincias y a la colaboración interinstitucional, se logró cerrar el laboratorio oficial, se desmanteló otro ilegal y se detuvieron a 24 personas. Además, se incautaron dos millones y medio de dosis de medicamentos.

Pisos que parecen farmacias

El equipo de la Policía Nacional lleva a cabo labores de investigación en dos áreas. Por un lado, en la de medicamentos para la mejora del rendimiento, como el caso de los anabolizantes, y por otro, en la del área de consumo. “Algunas de las cosas que nos encontramos cuando vamos a hacer operaciones son pisos que parecen laboratorios”, indica Castro.

Por ejemplo, en el caso de los anabolizantes, traen el blíster, por un lado, la caja, por otro, el prospecto… “Todo esto, lo cogen, lo ensamblan y lo ponen a disposición de los clientes”, asegura. Para que esto sea posible internet juega un papel muy importante. No obstante, “no podemos controlar todo lo que hay en la red, llegamos hasta donde podemos”.

Dentro de la sección de Consumo, Medio Ambiente y Dopaje de la Comisaria General de Policía Judicial, la materia sanitaria engloba el 75 por ciento de todo el trabajo. “Hay en torno a unas 40 personas dedicadas exclusivamente a esto, además de otras que están trabajando en las diferentes comunidades autónomas y comisarías provinciales, que son puntos de contacto”.

Operación Pangea

La operación Pangea, coordinada por INTERPOL, es una arraigada iniciativa internacional destinada a desbaratar la venta en línea de productos sanitarios falsificados e ilícitos. Desde su puesta en marcha en 2008, esta operación ha permitido retirar de la circulación más de 105 millones de unidades (píldoras, ampollas, sobres, botes, etc.) y practicar más de 3.000 detenciones.

“Durante unos días, se va parando absolutamente toda la paquetería que es relativamente sospechosa y se analizan los datos. Los medicamentos en los que suele haber más problemas son los de disfunción eréctil y anabolizantes”, señala Castro. Solamente en este año se han hecho ocho operaciones de grupos organizados. Estos simplemente lo que hacen es comprar el producto para redistribuirlo en España. El producto normalmente lo compran en países asiáticos y les llega por paquetería. No obstante, Castro remarca que es imposible controlar toda la paquetería que llega. “El principio activo normalmente lo traen de otros países. Vienen en paquetes de medio kilo, envasados al vacío, en doble bolsa de aluminio”, indica. Con respecto al diseño del producto que venden, lo hacen en España para que, posteriormente, cualquier empresa de cartonaje lo prepare y lo embale. “La maquinaria la tienen en España, es muy fácil. Además, tienen su propio sistema de marketing y publicidad”, sostiene.

El inspector Castro hace hincapié en lo esencial que es la colaboración entre todos los agentes implicados. Desde con la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios hasta con entidades privadas, las comunidades autónomas… “Tenemos que trabajar juntos porque es un problema global que hay que controlar”, concluye.


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