Alberto Cornejo Madrid | lunes, 27 de febrero de 2017 h |

Más madera. En el debate en torno a la dispensación de ciertos medicamentos de Diagnóstico Hospitalario (DH), la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) ha dado a conocer un informe en el que defiende las ventajas de su presencia en el canal hospitalario entre otras cuestiones, “al obtener niveles de adherencia al tratamiento significativamente superiores que los conseguidos en la oficina de farmacia”. Asimismo, al margen de lo asistencial, la SEFH también atisba que la vuelta de estos medicamentos a las boticas “conllevaría un incremento del gasto farmacéutico superior a 500 millones de euros anuales en el conjunto del Estado español”.

En concreto, en su informe “El valor de la farmacia hospitalaria: documento de información y posicionamiento”, la sociedad que preside Miguel Ángel Calleja pretende “informar, argumentar y realizar peticiones” en asuntos relevantes como la citada dispensación de DH, la prestación farmacéutica en residencias y la situación de ilegalidad de muchos servicios de Farmacia en los centros penitenciarios. De vuelta al asunto de los DH, la SEFH denuncia que “desde hace unos meses se están trasladando mensajes (…) y llevando a cabo acciones de forma clara y organizada tendentes a lograr el objetivo de vuelta y traslado de los DH al entorno de la oficina de farmacia”. Unas intenciones “a pesar de existir un marco legislativo contrario a ellas”, exponen.

En su defensa —desde una perspectiva asistencial, económica y legal— la SEFH alega que la dispensación y seguimiento de un paciente desde el hospital “añade ventajas clínicas que no pueden ser suplidas por la oficina de farmacia”. Entre esas ventajas se menciona la coordinación médico-farmacéutico y el acceso a la historia clínica. La SEFH incide especialmente en esto último — que consideran un “elemento diferencial básico— dado que “sin el acceso a la historia clínica no es viable realizar una adecuada gestión farmacoterapéutica del tratamiento ni una adecuada validación del mismo”. “Si en la farmacia no hay acceso a la historia clínica, ¿dónde se informa de circunstancias que pudieran detectarse (interacciones, efectos adversos, adherencia)?”, cuestionan. Incluso, este informe recuerda que el Plan de Adherencia al Tratamiento presentado por Farmaindustria indica que el los valores de adherencia en tratamientos con seguimiento hospitalario (cáncer,VIH) se encuentra entre el 70 y el 80 por ciento, “mientras que en patologías con seguimiento desde la farmacia comunitaria este valor cae hasta un 55 por ciento”, indican.

Respecto a la mejor accesibilidad a estos tratamientos —uno de los principales argumentos de la farmacia comunitaria para defender su vuelta a este canal, por la capilaridad de la red— desde la SEFH se estima que “es evidente que tiene su parte de razón”. No obstante, defiende que “los pacientes siguen acudiendo al hospital para sus visitas (…) por lo que la comodidad entendida como no traslado al hospital puede ser aplicable en determinados pacientes, habitualmente crónicos y estables, pero no en todos”. Incluso, el documento plantea “alternativas” para evitar los viajes de los pacientes al hospital para retirar sus medicamentos como serían “las iniciativas de entrega en el domicilio o la dispensación delegada”.

En lo puramente económico, la SEFH critica estudios promovidos desde el sector de oficina de farmacia que también defendían un ahorro económico en la vuelta de los DH a las boticas — citando expresamente uno reciente de FEFE que indicaba mismos “costes directos” en ambos canales— al indicar que sus cálculos son “erróneos” y sus conclusiones no se ajustan a la realidad. A juicio de esta sociedad, lejos de suponer un ahorro, el retorno de los DH al canal farmacia “incrementaría las cifras de gasto farmacéutico en torno a los 500 millones de euros anuales”.

Por todo ello, la SEFH concluye que “la intención de cambio de cambio de lugar de dispensación (DH) responde más a intereses comerciales que a intereses basados en la mejora de la calidad clínica y asistencial”, amén de significar, a su parecer “una externalización privada del servicio”.